Frente a esta realidad, lo que deben hacer las autoridades es priorizar los proyectos o inversiones a atender, que no sean muchos, unos cuatro o cinco por año bastarían. Se debe identificar un proyecto por sector, al que tenga mayor impacto o urgencia y ponerle “punche” o esfuerzo para lograr su financiamiento y ejecución. Por ejemplo, en el sector salud se puede priorizar la construcción de un hospital en la capital de una provincia en este año y el próximo año se construirá otro hospital en otra provincia. Bajo este esquema se podría hacer lo mismo en la construcción y mejoramiento de carreteras, entre otros.
En cinco años se atenderían las principales necesidades en toda la región.
La priorización permite planificar el desarrollo, ayuda a decidir en qué proyectos de impacto invertir primero ahora y después. Eso no significa que se deja de lado otras necesidades, pues su ejecución puede seguir su cauce normal, por función, tanto por parte del Gobierno Central como de los gobiernos regionales y locales.
Los recursos son escasos pero las ideas para sacarles el máximo provecho son abundantes. Lo que hace falta es escuchar las propuestas de los actores locales, de los técnicos.



