Rudy Anyosa | Visión global
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Cada nuevo gobierno llega con la promesa de fortalecer la meritocracia y colocar a los mejores profesionales en los puestos de mayor responsabilidad del Estado. Es una promesa que genera esperanza, pero que pocas veces se cumple plenamente. En la práctica, muchos cargos estratégicos terminan siendo ocupados por personas cuya principal credencial es la cercanía política o los compromisos asumidos durante la campaña electoral. Un claro ejemplo es el Ministerio de Salud y ESSALUD, donde diversos cargos ejecutivos clave fueron asignados a personas vinculadas al partido de César Acuña, con resultados ampliamente cuestionados, por no decir catastróficos, en la atención a la salud de todos los peruanos.
Esta situación tiene un alto costo para el país. Cuando los puestos de decisión no son ocupados por los profesionales más competentes, la calidad de las políticas públicas disminuye, los proyectos no alcanzan los resultados esperados y los recursos públicos se utilizan con menor eficiencia. Como consecuencia, el crecimiento económico pierde dinamismo, los servicios que recibe la población no mejoran y aumenta la desconfianza de los ciudadanos hacia sus autoridades.
Por ello, uno de los principales consejos para el próximo gobierno es convertir la meritocracia en una práctica real y no solo en un discurso. El Perú cuenta con excelentes profesionales en todas sus regiones, muchos de ellos con amplia experiencia y un profundo conocimiento de la realidad del Perú profundo. Sin embargo, con frecuencia el talento de las provincias es ignorado y las principales decisiones se concentran en equipos formados casi exclusivamente en Lima.
Incorporar profesionales de las regiones no solo haría más justo el acceso al servicio público, sino que también permitiría diseñar políticas mejor adaptadas a la diversidad del país. Quienes conocen de cerca los problemas de sus territorios pueden aportar soluciones más realistas y efectivas que aquellas elaboradas desde una visión exclusivamente centralista.
La experiencia demuestra que los gobiernos que conforman equipos técnicos sólidos y competentes suelen obtener mejores resultados. La capacidad de un gobierno depende, en gran medida, de la calidad de las personas que lo acompañan. Si el nuevo gobierno quiere dejar un legado de crecimiento, confianza y desarrollo, debe apostar por los mejores profesionales del país, sin importar su lugar de origen o afiliación política. Esa será la mejor inversión para construir un Estado más eficiente y al servicio de todos los peruanos.
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