Mario Zenitagoya | Otra Mirada
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Muchos desconocemos o ignoramos en los tiempos modernidad y desarrollo de la ciencia y tecnología, que la medicina veterinaria protege la salud de las personas y contribuye a garantizar la salud pública al prevenir enfermedades desde su origen, que afectan a la población mundial
Los veterinarios de salud pública suelen trabajar en epidemiología de enfermedades transmisibles, toxicología o programas de salud ambiental dentro de los departamentos de salud estatales, regionales o locales.
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Según el Manual de Veterinaria, las comunidades están mejor atendidas cuando los veterinarios abordan los problemas de salud colectiva con una perspectiva de salud de la población, aplicando principios epidemiológicos relevantes a nivel de la comunidad o de la población. Además de estos servicios directos, los veterinarios informan sobre los acontecimientos y las tendencias de la enfermedad a las agencias reguladoras y de salud pública, colaboran con médicos en la prevención y control de las enfermedades zoonóticas y asesoran a las juntas y comisiones locales de salud. Estas relaciones no existirían de no ser por el vínculo inextricable entre la salud animal y humana.
Sobre este importante tema , conversamos con la Mtra. M. V. Sulma Hinostroza Palomino, docente principal de la Escuela Profesional de Veterinaria de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, quien manifiesta que “La importancia del médico veterinario se extiende más allá del tratamiento individual de los animales. Estos profesionales implementan el enfoque de “Una Sola Salud”, que reconoce la interconexión entre la salud humana, animal y ambiental.
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El impacto de los perros callejeros en áreas verdes, mercados y la salud pública es un problema complejo cada vez más creciente que afecta tanto al bienestar humano, animal como al ambiental. En ciudades como Lima, donde se estima que hay millones de perros callejeros, esta realidad no es ajena a las ciudades pequeñas como Ayacucho, las consecuencias abarcan desde la contaminación ambiental, alimentaria hasta la transmisión de enfermedades zoonóticas., acota.
En las áreas verdes, los perros callejeros contaminan el suelo con sus heces, lo que representa un riesgo sanitario, especialmente para los niños que frecuentan estos espacios. Estudios han demostrado que parásitos como Toxocara pueden encontrarse en hasta el 33.7% de los parques urbanos (ahora hasta en las veredas de nuestras calles), exponiendo a la población a enfermedades que van desde alergias hasta ceguera. Además, los perros sin control suelen romper bolsas de basura en busca de alimento, agravando la contaminación ambiental.
En mercados y zonas comerciales, estos animales representan un peligro adicional. Las heces secas pueden pulverizarse y viajar en el aire, contaminando alimentos y propagando enfermedades bacterianas como salmonelosis o bacterianas como la leptospirosis. Esto no solo compromete la salud pública, sino también la seguridad alimentaria en lugares con alta afluencia de personas.
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Desde una perspectiva de salud pública, los perros callejeros son vectores potenciales de más de 140 enfermedades zoonóticas (OMS), incluyendo la rabia, la leishmaniasis, enfermedades micóticas y parasitarias. Agravando más el problema de la presencia de los canes en estado de callejero.
Para mitigar este impacto, es crucial implementar programas integrales que incluyan campañas de esterilización, vacunación masiva y promoción de la tenencia responsable. Además, las autoridades deben reforzar las políticas públicas para controlar la población canina y garantizar espacios urbanos más limpios y seguros. Solo mediante un enfoque colaborativo entre ciudadanos, veterinarios y gobiernos locales será posible reducir las repercusiones negativas asociadas a los perros callejeros., concluye la mencionada Mg.
Sobre esta realidad “ignorada” ¿Las autoridades o funcionarios de turno de Ayacucho tienen en agenda la responsabilidad de la Salud Pública? ¿Están comprometidos en proteger a la población en su salud?, ¿la ciudadanía es partícipe en velar la Salud Pública? ¿somos cómplices de generar con nuestro comportamiento mayor contaminación junto a las mascotas? Salvo mejor parecer.



