Y lo hicieron de manera más torpe, en una clara demostración de prepotencia y artes delincuenciales, a través de una carta dirigida a la SUNEDU, donde le dan un plazo perentorio de 24 horas para que disponga la reapertura de Telesup, su universidad, porque ahora, ya cambiaron las cosas, es decir ya no es presidente Vizcarra sino Merino.
Y lo hicieron, el 10 de noviembre, un día después de la sesión del congreso que destituyo a Vizcarra, el mismo día que Merino asumía la presidencia, y un día antes de que su abogado, el señor Antero Flores Araos juramentara como Presidente del Consejo de Ministros.
Basta tener dos dedos de frente para darse cuenta que todo estaba concertado, y por supuesto, incluso organizado en el estudio del actual presidente del consejo de Ministros. Aprovechar del poder que detentan.
Porque eso se manifiesta en la carta a la SUNEDU. “Ya cambiaron las cosas, y para que sepas, mi abogado es el Primer Ministro, el hombre fuerte del gobierno” es la lectura que entre líneas hay que entenderla.
La suerte de la SUNEDU, por lo menos de los directivos de este organismo está echada. No sería raro que este fin de semana se den cambios en su composición y el lunes comiencen a publicarse documentos para “una segunda oportunidad” a las universidades no licenciados, que en el Perú son 57.
Y, por supuesto, que, junto a estas medidas, en el congreso se aprueben la creación de otras doce más, de las cuales 5 son privadas de la familia Acuña y 5 públicas. Pero no sólo los Luna y los Acuña demostraron que ellos organizaron la defenestración de Vizcarra para castigar a la SUNEDU.
El Apra también lo hizo. Abel salinas renunció a sus pretensiones como pre candidato en el Apra a la presidencia de la república. Ahora está claro. Su partido, le tenía reservado su lugar en el gabinete Merino.
Otro aprista es Augusto Valqui Malpica como ministro de trasportes y comunicaciones, cargo que desempeño en el primer gobierno de Alan García, periodo en el que salieron a luz los escándalos del Tren Eléctrico.



