Lo que sucede es que el escándalo en sí es la inacción de las instituciones y sus representantes, sean autoridades electas, funcionarios de alto nivel y hasta instituciones privadas. La condición de la ciudad de Ayacucho y de la región en general para Fiestas de Semana Santa son cada vez más paupérrimas y sin un sentido real de buscar la cohesión social y política para atender una necesidad de tener acciones coordinadas en estas fechas.
Se debe repensar el tratamiento de los productos de industria cultural que tenemos en la región, no solamente se trata de las festividades por semana santa, sino todo el mapa regional de turismo que debería manejarse al revés y al derecho, como productos de corredores económicos donde nuestra propia existencia como parte de los andes peruanos tiene que ser plasmada en toda agenda turística de todo tipo de sector.
Cada una de las provincias de la región tiene algo que ofrecer, no es ningún tipo de secreto ello. Es más en la pandemia muchos distritos y provincias han podido elaborar sus planes de fomento turístico, como también el fortalecer las capacidades de los centros poblados y/o comunidades que tienen algo más que ofrecer a los visitantes de la región.
Esa debe ser la prioridad desde una instancia de concertación y de desarrollo económico turístico regional, que pueda mejorar los productos y cadenas de valor referidos a la construcción de identidad regional (no provincial, ni distrital) el fomento de las industrias culturales, el reconocimiento de nuestras decenas de patrimonio cultural de la nación (desde el Pumpin, las waylías, los danzantes de tijeras, y demás productos de la industria cultural).
Somos una región riquísima en construcción y fomento de cultura, no solamente Huamanga, sino toda la región. Las actividades relacionadas a Semana Santa deberían de hacer pensar a la población y sus representantes funcionales como autoridades la construcción de una verdadera perspectiva de industria turística, donde por encima de todo se encuentra el desarrollo de nuestros pueblos originarios y el restaurar la cultura andina peruana desde Huamanga.
Somos y seguiremos siendo un producto de industria cultural, pero también de construcción vigente de nuestro propio desarrollo económico regional.



