del planeta y los someten diariamente a situaciones de explotación. Si bien la forma más conocida de trata de personas es la explotación sexual, cientos de miles de víctimas también son objeto de trata con fines de trabajo forzoso, servidumbre doméstica, mendicidad infantil o extracción de órganos.
Las voces de las victimas marcan el camino del tráfico y trata de personas. Esta es una forma de esclavitud moderna. La explotación de hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños obligados a trabajar o involucrarse en sexo de otro para lucro o beneficio de otros en diversas formas. La pandemia del COVID-19 las convirtió en victimas invisibles además de la falta de oportunidades generada por la crisis económica producto del COVID-19, que agudizó la condición de vulnerabilidad de determinados grupos de personas, exponiéndolas aún más a ser víctimas de trata. El papa Francisco en una de sus encíclicas expreso que la trata de personas es la esclavitud moderna. Este es un fenómeno mundial que afecta a la humanidad, y la estima personal de cada una de las víctimas.
Kattia Castellano especialista, escritora e investigadora, señala: “Que los horrores del holocausto, la esclavitud, la limpieza étnica, y el apartheid son horrores que aún permanecen latentes de diferentes formas entre nosotros aun cuando decimos que todos pertenecemos a una sola raza, la humana”.
“La trata de personas que es una llaga abierta en la especie humana; la deshumanización de las víctimas que son convertidas en mercancía nos degrada.” Podríamos pensar que vivimos en una época donde habíamos dejado atrás la discriminación racial, la xenofobia, la misoginia, u otras formas de intolerancia social basadas en el temor. Nos llevamos por el temor a lo distinto o desconocido, juzgamos a otras personas por no lucir igual a nosotros y a las normas tradicionales, y tememos perder la seguridad personal, acota la especialista.
La trata de personas constituye un fenómeno delictivo complejo y una de las más graves violaciones a los derechos humanos. Consiste en captar, retener o trasladar a personas de un lugar a otro dentro de las fronteras de un mismo país o hacia el exterior con fines de explotación, en su mayoría explotación sexual y laboral; haciendo uso de diversos medios como la amenaza, el engaño o el abuso de poder. Cada día, cientos de personas son explotadas por redes de crimen organizado transnacional en todo el mundo. El actual contexto de crisis sanitaria y económica por la covid-19 ha incrementado o visibilizado la situación de vulnerabilidad de las personas, sobre todo de los grupos de especial protección como personas migrantes, personas con discapacidad, población LGTB, entre otras. En el mundo, por cada 10 víctimas, cinco son mujeres adultas y dos son niñas. El porcentaje de niños, mayormente utilizados para trabajos o servicios forzados, pasó del 3% al 15%; y en el caso de las niñas, tratadas con fines de explotación sexual, pasó del 10% al 19%, en el caso del Perú.
De acuerdo con el proyecto Polaris el tráfico humano y la explotación sexual comercial de menores además de ser la industria criminal de más rápido crecimiento es uno de los crímenes con más ganancias monetarias para el crimen organizado mundialmente con un lucro anual entre 32 a 36 millones de dólares. Según el TIP (trafficking in person report), reporte de tráfico de personas a 25 millones de personas se le niega su derecho fundamental de libertad forzándolo a vivir en esclavitud para el beneficio financiero de sus explotadores.
Jorge Yeshayahu, considera que la explotación infantil en el Perú es una compleja confluencia de tradiciones de trabajo colectivo y de religiosidad no cristianas de las comunidades originarias, andinas y amazónicas, de servidumbre feudal introducida por la monarquía española hace 500 años, compromisos de compadrazgos entre familias de diferenciada jerarquía social. El catolicismo, lo encubrió como tema tabú, y es poco tratado en profundidad, por estar cubierto de prejuicios, complicidad, silencios.
Los conocedores de esta situación plantean, que se necesita un desarrollo nacional, una revolución educativa y cultural, en una redistribución social de la riqueza.



