A gran diferencia de otras ciudades, no tenemos en el país grandes parques, donde existan áreas verdes para que jueguen los niños, pasear las mascotas o reunirse la familia y disfrutar los días de sol.
Las áreas verdes dan calidad a la vida de las personas. No es, como piensan algunos, un espacio de terreno desperdiciado. Durante los años de conflicto armado interno, muchas de las áreas destinadas para parques, fueron invadidas y nadie se atrevía a impedir estas invasiones, por temor a represalias.
Así, se fueron perdiendo estos espacios. Otros terrenos se convirtieron en “canchas multiuso” para jugar fulbito, básquetbol o voleibol, es decir se puso cemente en lugar de césped y por supuesto, los jardines desaparecieron.
¿Quedan espacios donde se pueda construir ese gran parque que necesita Ayacucho para el disfrute de las familias? La municipalidad de Huamanga, en coordinación con el gobierno regional y las otras instancias, deberían ir definiendo espacios que en la actualidad pertenecen a algunos ministerios o son considerados bienes públicos, para en ellos construir el o los parques que necesitamos con urgencia.
Vamos a salir de la pandemia, la gente va necesitar caminar en lugares donde pueda disfrutar de la vida y superar el encierro forzado de los últimos meses. Es importante tener en cuenta, que necesitamos, a una distancia prudencial del centro urbano, esos parques con acceso vehicular.
Y hablando de la pandemia, es necesario llamar la atención del precio que están cobrando en algunos laboratorios y policlínicos por las pruebas moleculares para lo que necesitan viajar a Lima, Huancayo, Ica u otras ciudades como Andahuaylas o Abancay.
Hay que denunciar que es un abuso cobrar la suma de 700 soles, que es la tarifa de un laboratorio en Lima, autorizado por el Minsa para realizar la prueba molecular.
Claro, se justifica el laboratorio, indicando que estamos en una economía de libre mercado y “la mano invisible” es la que fija los precios de acuerdo a la oferta y la demanda.
Lo dicen los economistas neoliberales: en las crisis los emprendedores hacen fortuna. Y en la crisis del Covid son los dueños de laboratorios, clínicas y quizás de funerarias. Y ahora, quieren que se privaticen las vacunas. Negocio redondo para ellos y muerte segura para quien no pueda pagar.



