A estas alturas del partido, no podemos ocultar nuestras preferencias políticas y menos presentarnos como “independientes”, “apolíticos” o “neutrales”. El periodismo, desde sus orígenes, siempre ha tenido una posición política -no partidaria- pero si preocupada por el futuro de su sociedad.
En las condiciones actuales, la perspectiva futura del Perú se presenta preocupante, por el giro hacia la ultraderecha, como resultado de las elecciones de este 12 de abril, que pone como posibles contrincantes en la segunda vuelta, a Keiko Fujimori, de Fuerza Popular y Rafael López Aliaga de Renovación Popular.
Queda la posibilidad de que uno de los partidos que no forman parte del pacto infame que controla el congreso este en la segunda vuelta. Entre estos están Roberto Sánchez de Juntos por el Perú; Jorge Nieto, del Partido del Buen Gobierno; y, Ricardo Belmont del Partido Cívico Obras.
Si uno de estos partidos pasa a la segunda vuelta, es necesaria la firma de un acuerdo entre las fuerzas de oposición a la mafia política que quiere perdurar en el manejo del país. Acuerdo que debe materializarse, no solo con una firma de compromiso para el voto, sino para el gobierno, comenzando con la conformación de la Junta Directiva del Congreso y del primer gabinete, y que sea lo menos vulnerable ante las arremetidas de la ultraderecha en el congreso, que puede por momentos sr mayoría.
La soberbia de Vladimir Cerrón unida a la inexperiencia de Pedro Castillo, son enseñanzas de las que se debe aprender. El partido por el Buen Gobierno de Jorge Nieto o Juntos por el Perú de Roberto Sánchez, tienen que aceptar que ellos no ganarán las elecciones en la segunda vuelta, sino que la mafia ha perdido.
Desde el día siguiente de que se sepa oficialmente los resultados de las elecciones en esta primera vuelta, se debe comenzar a unir las fuerzas progresistas y contrarias a la mafia para organizar la campaña tendiente a la segunda vuelta.
¿Y si el resultado es Keiko con Rafael López Aliaga? En ese caso hay varias interrogantes, como a quien apoyar. En las elecciones del 2016, sin acuerdo previo, la gente decidió votar por PPK porque votar por Keiko era votar por la impunidad de los crímenes del fujimorismo.
Si votar por Keiko es igual a López Aliaga, la otra salida es conseguir el voto del 75% en blanco o viciado o más radical, conseguir que el 75% de los peruanos no vayan a votar por la segunda vuelta, obligado a una nulidad del proceso electoral.
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