Ascencio Canchari | Figuras y aspectos de la vida mundial
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Los humanos, como seres vivos, necesitamos de una biosfera sana. El espacio en el que se desarrolla la vida debe ser un entorno razonablemente limpio, libre del exceso de compuestos dañinos, con un aire sin tóxicos, un agua sin venenos y un medio ambiente sin alteraciones que afecten a nuestro cuerpo en forma de afecciones o enfermedades. De lo contrario son múltiples las agresiones a las que nuestro organismo podría tener que enfrentarse, ataques que pueden derivar en todo tipo de trastornos, con la muerte como caso más extremo.
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En la Gaza asediada de 2024, solo en los tres primeros meses de campaña militar de Israel sobre el cercado territorio palestino cayeron 45.000 bombas y misiles, según la Oficina de Medios de la administración gazatí. Su potencia conjunta es muy superior a las que explotaron en Verdún en 1916. Tanto que entre todos esos artefactos suman una fuerza similar a tres bombas atómicas de la II Guerra Mundial. Se estima que Little boy y Fat man, como se bautizaron a los dos artefactos nucleares que explotaron sobre Japón en 1945, desencadenaron una potencia de más de 20 kilotones, o lo que es lo mismo, liberaron la energía de 20.000 toneladas de TNT.
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En Gaza, los primeros 90 días de continuo bombardeo israelí expusieron a su población a una energía equivalente a la explosión de 65.000 toneladas de TNT. 500 al día, un misil cada tres minutos en uno de los lugares con mayor densidad de población de la Tierra, también infantil. La Franja de Gaza es la tercera entidad política más densamente poblada del planeta, solo por detrás de Singapur y Hong Kong. La edad media es de 18 años, y el 40% de la población son niños menores de 14 años. La conclusión es tan horrible como obvia, aunque no se llame oficialmente terrorismo: las armas lanzadas por israelíes han matado en Gaza a miles de niños, más de 10.000 según las autoridades gazatíes. En 2012, la Organización Mundial de la Salud ya había alertado de las lamentables condiciones de los recursos de agua en la Franja.
“Más del 90% del agua que se bebe no es sana para el consumo humano debido a la filtración de agua contaminada del mar al manto subterráneo, así como al uso excesivo, a la ausencia de nuevas fuentes y a la falta de proyectos para desarrollar las existentes”.
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Lejos de mejorar, el panorama ha empeorado. Se le suma el hecho de que el 96% del agua extraída del acuífero costero se considera no apta para el uso humano y no se puede utilizar para beber, tal como indicaba el Fondo Mundial para la Infancia (Unicef) el pasado junio. Obviamente, 112 días de bombardeos solo han contribuido a empeorar la situación, con daños a la infraestructura de abastecimiento y distribución, y un corte de suministros impuesto por el sionismo israelí que ha dejado inoperativas las plantas desalinizadoras existentes en Gaza. La consecuencia directa es que la población está tomando agua de fuentes contaminadas o salinizadas. “El acceso a cantidades suficientes de agua limpia es una cuestión de vida o muerte. Los niños de Gaza apenas tienen una gota para beber”, señalaba en diciembre Catherine Russell, directora de Unicef.
Con las plantas desaladoras eliminadas por la maquinaria bélica del sionismo o cerradas por falta de combustible, la Autoridad Palestina de Calidad Medioambiental alertaba el 25 de enero que el 66% de la población de Gaza sufre enfermedades transmitidas por el agua, citando el cólera, la diarrea crónica o las enfermedades intestinales. Menos agua disponible, menor calidad de la misma, ausencia de gasolina para las bombas de agua de riego y el desplazamiento forzoso de la población, junto a los daños provocados por los propios bombardeos, dejan la escasa actividad agrícola gazatí en entredicho.
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Además, las aguas residuales se han convertido en un problema ante la destrucción parcial del sistema de alcantarillado, la inutilización de infraestructuras de tratamiento o la falta de combustible para alimentar el bombeo de la red. Las fugas en un territorio en el que hoy predominan cráteres y escombros, con tuberías y colectores destruidos por los ataques, están provocando una “catástrofe sanitaria”, según los organismos internacionales presentes sobre el área. Al cóctel insalubre se une el tratamiento de residuos.
El bloqueo estricto ha dejado sin combustible a la Franja, y eso incluye los camiones de basura en un momento en que los escombros y los residuos se mezclan a ritmo de misil. La tracción animal —carros tirados por burros— es el único recurso con el que cuenta un servicio de basuras de la administración gazatí que antes de la operación israelí recogía 1.700 toneladas de basura diarias.
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Tras los dos primeros meses y medio de destrucción, un análisis de imágenes por satélite hecho por el Wall Street Journal concluía al término de 2023 que casi la mitad de los edificios de Gaza y un 70% de sus 439.000 hogares habían quedado parcial o totalmente destruidos por la ofensiva israelí, lo que incluía la mayor parte de sus 36 instalaciones hospitalarias. El análisis del periódico estadounidense, al que habría que sumar un mes más de bombardeos, alertaba de que, en el norte de la Franja, objetivo inicial de Israel, los porcentajes de destrucción eran mayores que los sufridos por Dresde en la II Guerra Mundial, símbolo del horror de aquel conflicto.
La devastación del medio en Gaza incluye así una vida entre inmuebles reducidos a cenizas y escombros, y aguas insalubres y residuales. Human Rights Watch y Amnistía Internacional vienen denunciando desde el inicio de la operación israelí el uso de proyectiles de fósforo blanco por parte del ejército sionista en Gaza y Líbano. No es algo nuevo.
En 2009 una inspección de la Comisión Árabe para los Humanos y el Programa de Medioambiente de las Naciones Unidas a Gaza encontró en varias muestras de tierra sustancias radioactivas y cancerígenas, presumiblemente procedentes de armamento. En concreto se trataba de fosfatos y uranio empobrecido, e Israel ya fue acusado de usar tanto munición radioactiva de uranio empobrecido como proyectiles de fósforo blanco en su campaña de 2008-2009 contra Gaza.



