Las restricciones en el centro histórico de Ayacucho están generando preocupación en el sector empresarial, que advierte que estas trabas afectan la inversión y dificultan el acceso a la vivienda. El vicepresidente de la Cámara de Comercio, Redi Ventura, señaló la necesidad de revisar las regulaciones para compatibilizar la conservación del patrimonio con el desarrollo urbano.
«Ayacucho es una ciudad colonial, pero también debe proyectarse hacia el 2030 con un crecimiento ordenado. Hay casonas en ruinas que representan un riesgo y frenan la expansión urbana», comentó.
Uno de los puntos en debate es la restricción de altura en las edificaciones del centro.
«Las normas deben revisarse para permitir una ampliación controlada de pisos sin afectar la identidad de la ciudad. Es clave que el Ministerio de Cultura y las municipalidades trabajen en regulaciones que hagan viables nuevas inversiones», afirmó.
También advirtió que el alto costo del metro cuadrado en el casco histórico impide que más personas accedan a viviendas en esta zona.
«Si no se flexibilizan algunos aspectos de la normativa, vivir en el centro seguirá siendo un privilegio de pocos», apuntó.
Ventura remarcó la importancia de abrir un diálogo entre autoridades, empresarios y la población para definir políticas urbanas que permitan un crecimiento equilibrado sin perder la esencia de la ciudad.
«No estamos pidiendo eliminar restricciones, sino que se analicen con criterio técnico y responsabilidad. Hay normas que están frenando el desarrollo y complicando la inversión inmobiliaria», sostuvo.
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