poder ser algo y alguien en el mundo, es encontrarse a uno mismo. No va solo del hecho de saber leer o escribir, como nos hicieron creer en las aulas; si bien es cierto, la literatura posee un fin estético y práctico, pero el hecho de saber escribir y leer sirve para algo tan importante como es el aprender a pensar.
La literatura desde tiempos memorables fue capaz de desarrollar nuevas formas de expresión, de conocimiento y, sobre todo, de descubrir nuevos conceptos que incluso los filósofos griegos y otros pensadores utilizaron para explicar los acontecimientos de su época o por entender y comprender el mundo a través de las palabras, la literatura los permitió imaginar, pensar y plasmar sus ideas en palabras, pues sin la literatura no hubiésemos sido capaces de conocer las doctrinas de estos pensadores ni cualquier otro hecho.
Sin embargo, en nuestra época, la literatura ha pasado a segundo plano, en las escuelas ya no se da la importancia necesaria, a penas y se difunden unos cuantos libros que, mayormente, obligan a los estudiantes a leer. Ya no se califica por cómo se interpreta la lectura, por cómo se expresa y escribe las ideas, sino simple y llanamente, porque sepan leer y responder unas cuantas preguntas carentes de análisis. Pues bien, un lector debe ser capaz de analizar y tomar partido de lo que lee, es tomar protagonismo siendo lectores. Además, el dominio del lenguaje no se basa al estudio exhaustivo de las normas gramaticales, sino que la lectura de obras literarias abre caminos muchos más acertados, más seguros y más amenos para conseguirlo.
Aunque, no se debe atribuir solo a la escuela la capacidad de inculcar la literatura y lectura a los estudiantes; más bien, el punto de partida es y deben ser los hogares, allí donde los padres sean el ejemplo claro de cuán importante es coger un libro. Un padre que posee libros en casa y, además, los lea delante de sus hijos despertará el interés en quienes los ven, los niños imitaran esa acción; pero, por desgracia, nuestro país no es un país lector. En casa, normalmente, no hay libros, no existe el hábito de lectura y, por ende, nuestra sociedad es menos crítica.
Retomando nuestro tema, digo que la literatura es pilar fundamental para que seamos menos susceptibles de manipulación, para que seamos seres pensantes y analíticos. Seamos una sociedad consciente a través de la lectura. Y seguro que existen muchas más ventajas en torno a la literatura que los abordaremos en muchas más oportunidades.
Un libro… Una historia



