Desde que Donald Trump, expresidente de los Estados Unidos, asumió el liderazgo del país, cumplió con la promesa que hizo en su campaña: iniciar un programa de deportación masiva de migrantes indocumentados. Sin embargo, esta acción se aplicó tanto a personas con antecedentes penales como a aquellas sin historial delictivo, afectando principalmente a ciudadanos latinoamericanos. Además, Trump impulsó la construcción y el reforzamiento del muro fronterizo que separa a México de Estados Unidos.
En América del Sur, el presidente de Argentina, Javier Milei, anunció la instalación de una valla de alambre de púas de 200 metros de largo y 2.5 metros de altura en su frontera norte con Bolivia, con el objetivo de impedir el ingreso de migrantes irregulares y combatir la trata de personas. No obstante, esta decisión, tomada unilateralmente por Argentina, podría generar conflictos diplomáticos y tensiones entre ambos países. Además, surgen dudas sobre la efectividad de la valla, ya que 200 metros parecen insuficientes para controlar una frontera de más de 700 kilómetros.
Los países situados “del otro lado del muro”, como México y Bolivia, tienen una larga historia en relación con Estados Unidos y Argentina, respectivamente. Dos tercios del territorio mexicano fueron anexados por Estados Unidos en el siglo XIX, mientras que Bolivia, en su época como Alto Perú, formó parte del Virreinato del Río de la Plata junto a Argentina y otros territorios. Aunque estos países comparten una historia de unión, hoy están separados por decisiones políticas y económicas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, las potencias vencedoras—Unión Soviética, Estados Unidos, Inglaterra y Francia—dividieron Alemania en cuatro zonas de ocupación. La Unión Soviética mantuvo el control de los países liberados por su ejército, lo que dio inicio a la Guerra Fría. En este contexto, la ciudad de Berlín fue dividida en dos por un muro que separó Berlín Oriental y Berlín Occidental.
28 años después, debido a las reformas de Gorbachov, la apertura de fronteras y la debilitación de la policía en Alemania Oriental, el Muro de Berlín cayó, marcando el inicio de la reunificación alemana y el fin de la Guerra Fría. Sin embargo, a pesar de este símbolo de unidad, en la actualidad existen más de 60 muros y vallas que dividen países y ciudades alrededor del mundo.
Entre las barreras más controversiales destacan:
- El Muro de la Paz, en Belfast, que separa barrios católicos y protestantes desde hace más de dos décadas. Aunque inicialmente se construyó para limitar enfrentamientos, hoy se ha convertido en un lienzo para el arte urbano, aunque los residentes aún lo ven como una forma de protección.
- Valla fronteriza entre España y Marruecos, que incluye las vallas de Ceuta y Melilla. Su construcción comenzó entre 1993 y 1996 bajo el gobierno de José María Aznar para impedir la migración irregular desde África. A lo largo de los años, la estructura ha sido reforzada, elevándose hasta los 10 metros de altura en algunas secciones.
- El Muro de Chipre, que desde 1974 divide la capital, Nicosia, en una zona griega y otra turca. Conocido como la «Línea Verde», sigue en pie pese a los intentos de reconciliación entre ambas comunidades.
- Valla de Hungría, una estructura de acero de cuatro metros de altura instalada en 2015 en la frontera con Serbia para frenar la migración. En 2017, Hungría añadió una segunda valla para reforzar la barrera.
- Muro entre Grecia y Turquía, construido en 2020 para impedir el paso de migrantes y refugiados. Grecia planea extenderlo a 100 kilómetros para 2026 y ha solicitado apoyo financiero de la Unión Europea, aunque la medida no cuenta con el respaldo del bloque.
- Muro de la vergüenza entre Marruecos y el Sáhara Occidental, una barrera de 2,700 kilómetros protegida con cercas, minas antipersonales y vigilancia militar. Fue levantado en 1980 para contener al Frente Polisario, que lucha por la independencia del Sáhara Occidental.
- Muro entre Arabia Saudita e Irak, construido en 2015 para protegerse de la guerra civil iraquí y del Estado Islámico. Tiene casi 1,000 kilómetros de largo e incluye zanjas de separación.
- Muro del Apartheid entre Israel y Cisjordania, erigido en 2002. Aunque Israel lo justifica como una medida de seguridad, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya lo declaró ilegal en 2004, ya que afecta el territorio palestino y vulnera derechos humanos.
- Muro en Lima, Perú, conocido también como «muro de la vergüenza», construido en 1980 para separar los barrios pobres de los sectores más acomodados de la capital. Se extendió con el tiempo, dividiendo los distritos de La Molina y Villa María del Triunfo. En 2022, el Tribunal Constitucional lo declaró discriminatorio, aunque algunos sectores defienden su existencia como una medida de seguridad.
A pesar de que la globalización ha facilitado la interconexión económica y tecnológica entre países, la construcción de muros sigue en aumento, desafiando las lecciones de la historia y reforzando divisiones geopolíticas.
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