Los casos de inseguridad ciudadana van creciendo cada día. La autoridad edilicia ha tenido durante todo este tiempo un solo discurso, plagado de mitomanía y defensa irrestricta de actos totalmente desmerecedores de lo que se puede llamar gestión municipal. Sin embargo, poder construir una estrategia correcta sobre estos problemas debería ser la prioridad.
Esperar algo del alcalde es ser iluso. Sin embargo, tenemos regidores que se presume realizan acciones de fiscalización que deberían de estar entorno a la construcción de que se cumpla las estrategias de seguridad ciudadana, el resultado ha sido totalmente contradictorio con lo que sucede en nuestras vidas diarias. Se siente claramente la ausencia de todo el Concejo Provincial.
Lo peor de todo es que este tipo de actos delincuenciales se vienen normalizando. Lo más indignante es que no hay acciones y muestra de medidas para que todos estos hechos no sucedan o medidas de prevención que tengan que solucionar uno de los problemas policiales más grandes que existe en la ciudad de Ayacucho.
Esperemos que esas incoherencias políticas no puedan estar presentes en las próximas autoridades, esperemos que esos argumentos o slogans como “hagamos historia”, tenga que estar vinculado a hacer hasta lo imposible para que pueda construirse una gestión participativa que atienda las demandas urgentes de la población y no lo que vemos en estos momentos: una autoridad totalmente desconectada con los reclamos urgentes que se presentan día a día.
Volviendo a lo que es hoy. Debemos de exigir que las autoridades tutelares del Estado tengan que participar de forma activa en mejorar la respuesta a los delincuentes que cada día más vienen tomando por asalto las calles en la ciudad, esto no va poder solucionarse con medidas declarativas sino, lo que necesitamos, son acciones ejecutivas por parte del comité provincial de seguridad ciudadana.
Eso quiere decir que las autoridades en general, serán los que tienen que poner las barbas en remojo. Debe existir una mejor actuación y coordinación, si hace falta liderazgos es asumirlos, porque esperar una reflexión y un cambio por parte de la actual autoridad es como buscar la segunda venida de Jesucristo. Un hecho altamente improbable en los siguientes meses.



