como consecuencia elevar su precio internacional, lo que va repercutir en la pequeña, mediana y grande agricultura, por la imposibilidad de los pequeños de poder costear ese incremento. A su vez la mediana y grande agricultura van a trasladar esos nuevos costos al consumidor final en el precio, viéndose elevado el costo de los alimentos.
Lo que va generar que la brecha ya no sea entre ricos y pobres, sino entre quienes pueden solventar sus alimentos y quienes no puedan, significará una ola de hambruna de los sectores menos favorecidos, teniendo que jugar un rol la acción social del Estado.
Pero más allá de orillar a los gobiernos al asistencialismo mediante la provisión de alimentos de primera necesidad a su población.
Necesitamos políticas de seguridad alimentaria que debe estar inmersa en una política mayor de seguridad de recursos estratégicos.
En tiempos inciertos los países se tienden a cerrar y los bienes que producen se orientan al mercado interno y para ellos cuentan con reserva de productos estratégicos para estar preparado frente a la envestida de las crisis mundiales.
Desde luego vivimos en una mundo globalizado donde todo lo que ocurre al otra lado de la esfera impacta en cada rincón del planeta, pero eso no significa que el Estado no deba hacer nada, por lo que debe tener planes de contingencia para enfrentar escenarios de guerra, catástrofe o crisis.
Cada Estado debe tener en determinadas circunstancias el control de sus recursos estratégicos para orientarlo a la seguridad y subsistencia de su población, por ejemplo, no tenemos una industria de fertilizantes nacionales, pese a la gran cantidad de recursos de fosfato en nuestro territorio, por lo que en aplicación del principio de subsidiariedad, el Estado peruano podría intervenir para explotar esos recursos para así permitir la continuidad de la agricultura en el país.
Las reservas de gas natural y petróleo son otros recursos estratégicos que un porcentaje deberían ir a las reservas nacionales y a su vez, la energía eléctrica y su generación.
Debemos empezar a explorar el cambio de matriz energéticas para dejar nuestra dependencia a los combustibles fósiles dado la volatilidad del su precio internacional que tiene efecto en otros productos.
La infraestructura de transportes como los puertos, aeropuertos, carretera y vía férreas son activos estratégicos de comunicaciones y desde luego la infraestructura en telecomunicaciones que no dependa de ninguna empresa privada y que sea una canal que el Estado puede utilizar de manera exclusiva para dirigir su interconexión entre sus distintos órganos.
No podemos negar que algún momento esta bipolaridad que ha surgido en el mundo, por el conflicto Rusía-Ucrania y los aliados de cada bando, alineándose alrededor de cada quien, pasará y se instaurará un nuevo orden mundial.
Sin embargo, los países en desarrollo no podemos ser espectadores recibiendo los golpes que están dirigidos a otros y debemos tener medidas de mitigación para alivianar el impacto de la crisis entre los nuestros.



