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¿Y, si Bettsy Chávez muere? | Editorial

Las denuncias de abusos y hostilización por la directora del penal de mujeres de Chorrillos, las amenazas contra su seguridad y su vida, por internas protegidas por autoridades de eses penal, han llevado a la ex primera ministra del gobierno de Pedro Castillo a declararse en huelga de hambre seca, la misma que puede terminar en una tragedia: su muerte, que cargará Dina Boluarte, porque será una víctima más de su gobierno.

Bettsy Chávez lleva al momento de escribirse este editorial 4 días en huelga de hambre seca. El cuerpo humano no puede soportar tanto tiempo sin agua y la deshidratación puede terminar con su vida.

La respuesta de los funcionarios del INPE es para grabarlas y tenerlas como pruebas cuando se recupere la democracia en el Perú: tenemos el peor gobierno del siglo XXI que está en su tercera década. Si lo comparamos con los gobiernos que la precedieron después de la caída del fujimorismo, esto es evidente.

Alejandro Toledo, con todos sus escándalos por su adicción a la bebida y por los latrocinios y cobros que hizo a Odebrecht, respetó el estado de derecho pese a que la gran prensa lo trataba con desprecio, y en el congreso, una oposición cainita, buscaba cerrarle el paso a sus iniciativas.

Hubo buenos y malos ministros. Y quizás el más malo, y por algo fue censurado, fue Fernando Rospigliosi, quien, de enemigo del fujimorismo, se ha convertido hoy en su defensor más encarnizado, dispuesto a matar a todo aquel que hable más de la señora K.

Con Alan García, las cosas fueron mejor que en su primer gobierno. Las noticias de corrupción fueron muchas y en cada una de ellas, supo salir con frases para el espectáculo, como el de llamar ratas a los que negociaron lotes petroleros, que dio paso al escándalo de los petro-audios.

Ollanta en su tercer gobierno, pese a los conflictos con quienes conformaron su base social para llegar al poder y las manifestaciones maquiavélicas de la oposición a su gobierno por destruir la imagen de él y la primera dama, su gobierno salió bien parado.

La crisis comenzó, y eso hay que reiterarlo, cuando Keiko Fujimori perdió las elecciones en la segunda vuelta. Tenía 73 congresistas, mayoría absoluta y puso todas las zancadillas posibles para impedir que PPK gobernara el Perú, y logro vacarlo. Esta crisis no comenzó con la elección de Pedro Castillo. Es producto del odio y desprecio de Keiko Fujimori contra el Perú.

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