Cristóbal de Castilla y Zamora, obispo español con apellidos monárquicos que muchos aficionados de la historia especularon como que fue vástago espurio de algún monarca español.
Pero la grandeza de este religioso, producto del “gran convento” que fue el territorio español de esos años, no radica en el hecho de haber tenido sangre azul o que haya provenido de una Casa Real; si no, en la gran visión que tuvo de solicitar para Huamanga, una Universidad, para salir de la “suma pobreza” en que estaba sumido y con un futuro incierto. Porque “el gran camino del azogue y la plata de Huancavelica y del Cerro Rico de Potosí” había cambiado de ruta, ya no iba al Callao, pasando por Huamanga, porque Charcas (Bolivia) ya no pertenecía al Virreinato del Perú, ahora era parte del nuevo Virreinato del Río de la Plata; y todo el mineral ya se embarcaba hacia Europa por el puerto de Buenos Aires.
“Padre de hijos ajenos y padrastro de los suyos”. Es una sentencia popular en nuestra tierra que se aplica a toda autoridad que no sabe reconocer los merecimientos de sus conciudadanos que se esfuerzan en resaltar el prestigio de su “patria chica” en los diferentes campos del diario quehacer. Por eso, viene a nuestra memoria el contenido de este adagio; porque la memoria del obispo Castilla y Zamora, aparte de nuestra Universidad, no se siente en ninguna parte de Ayacucho. ¿Alguna provincia, distrito o por último; alguna modesta calle de Huamanga perenniza el nombre de este visionario religioso español? ¿Alguien se acuerda de él, aparte de repetir su nombre cada 3 de julio de cada año después de 1959, aniversario de la Real y Pontificia Universidad de San Cristóbal de Huamanga que él fundo?
Por eso; y por muchas otras razones, estas autoridades o como se llamen, no nos representan y tampoco representan nuestra “Huamanguinidad” porque son ajenos a ello, por su escasa cultura y en muchos casos, porque tampoco son huamanguinos.
Estamos a pocos días de este nuevo aniversario de nuestra Alma Mater, por eso, este espíritu de frustración que siento en el alma por el derrotero que ha seguido en los 63 años de su reapertura bajo la ¿conducción? De rectores y autoridades universitarias que sucedieron al primero, Doctor Fernando Romero Pintado. Muchos de ellos han pasado y están pasando sin pena ni gloria en el cargo, pero degradando el prestigio que había ganado en los primeros años de su Reapertura, irrecuperable al paso que andan.
El capítulo que insertaré de mi libro “Memorias y Remembranzas de Huamanga” que publiqué el año 2019. Narra buena parte de la vida universitaria que llevamos los primeros alumnos de la Reapertura, equivocadamente llamados “Primera Promoción”. Pero que, nos sentimos orgullosos de haber pertenecido a los pioneros de una nueva Universidad Peruana con visión de un futuro superior del Perú que quiso imponer nuestro Primer Rector, traicionado por sus sucesores que convirtieron en un campo de Agramante de políticos y politiqueros sectarios que hasta ahora es el camino de la UNSCH.
Saludo con cariño y reconocimiento A MI UNIVERSIDAD, así como a los 196 alumnos y aspirantes que ingresamos aquel lejano año. De aquellos, estamos quedando pocos. Este es el texto del mencionado artículo:
“…El renacimiento y despertar de una de las comunidades más importantes del país, teniendo en cuenta la trascendencia histórica de sus habitantes como ciudadanos activos en la formación de la Identidad Nacional y los hechos más gloriosos que se dieron en su suelo, había sido olvidado por los gobernantes desde el siglo XIX y parte del XX.
Pero llegó el día que esto tenía que acabar. Fue la reapertura de la Real y Pontificia Universidad de San Cristóbal de Huamanga.
Si bien es cierto, como señaló el historiador José Antonio del Busto Duthurburo, que nuestra Alma Mater se estaba muriendo lentamente desde la década de los años 30 del siglo XIX, por falta de alumnos y por concusión, (exacción y malversación de los dineros de la Universidad), Por eso, será saludable rememorar esa historia que compartimos años ha.
La crisis económica de la nación, consecuencia de la corrupción sempiterna de los gobiernos del Perú, que nos conduciría a la derrota en la Guerra del salitre y el guano, también afectó a nuestra Universidad. Es completamente falso que el héroe peruano huamanguino Mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, haya sido el autor de su clausura.
Tres años antes de esta infausta guerra,, esto es 1876, siendo Presidente de la Nación Manuel Pardo, había ordenado su “cierre”. Primero, por las razones expuestas más arriba; y por la situación caótica del Erario Nacional después de la guerra. Mientras tanto, el futuro mariscal huamanguino estaba fuera de servicio en el ejército. Más al contrario, en 1886, pasada la guerra, ya como Mandatario del Perú, ordenó su “REINSTALACIÓN”, pero el Congreso de la República “RATIFICÓ” la clausura del año 1876 argumentando la bancarrota del Perú.
Los parlamentarios ayacuchanos, año tras año, reclamaron su reapertura, vano intento ante los oídos sordos del Gobierno Central.
Recordando el refrán, “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista” o esta otra, “Al fin parió Paula”. El Congreso de la República promulgó la Ley # 12828 cuyo texto transcribimos:
El Presidente de la República.- POR CUANTO.- El Congreso ha dado la Ley siguiente: EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA PERUANA HA DADO LA LEY SIGUIENTE: Art. 1ro. Restablézcase el funcionamiento de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga en la ciudad de Ayacucho, a partir del año 1958. Art. 2do. La Universidad de San Cristóbal de Huamanga, estará constituida por Facultades, Escuelas e Institutos, de acuerdo a las necesidades de la Región. Art. 3ro. Serán dependencias de la Universidad de San Cristóbal de Huamanga: El Museo Histórico Nacional, La Escuela Regional de Música y la Escuela Regional de Bellas Artes de Ayacucho. Art. 4to. Consígnese en el Presupuesto General de la República, para 1958 la partida correspondiente para el funcionamiento de la citada Universidad…etc. Casa del Congreso en Lima, a los diecinueve días del mes de febrero de 1957.-
Comuníquese al Poder Ejecutivo para su promulgación.- RAÚL PORRAS BARRENECHEA, Presidente del Senado.- CARLOS A.LEDGARD, Presidente de la Cámara de Diputados.- Dado en la Casa de Gobierno de Lima a los veinticuatro días del mes de abril de 1857 MANUEL PRADO UGARTECHE, Presidente del Perú.
NOTA: ESTA CRÓNICA CONCLUIRÁ LA PRÓXIMA SEMANA. GRACIAS.



