Las países en respuesta a la pandemia y para proteger a su población se han visto obligados a cerrar sus fronteras y ser conscientes de sus capacidades sanitarias y sociales para atender tanto a nacionales y extranjeros, sin embargo; la crisis económica y política que subyace algunas regiones como oriente medio y latinoamerica han obligado a millones de personas a migrar de sus países, tal es el caso de Siria, El Salvador, Haití y Venezuela, iniciando un éxodo incontrolable.
Tal situación genera que los gobiernos tengan que establecer mecanismos para controlar el flujo migratorio, que muchas veces trae males sociales como la delincuencia, la trata de personas y la propagación de enfermedades.
Sin embargo, nuestros países en vez de actuar de manera coordinada mediante los mecanismos de integración que tenemos como la Comunidad Andina de Naciones, con políticas migratorias comunes, preferimos dar respuestas aisladas y sin ningún impacto de fondo al problema.
Basta ver las redes sociales para darse cuenta que esto es una olla a presión que en cualquier momento va estallar al próximo gobierno, donde la población cansada que no exista filtros adecuados para el ingreso migratorio al país, y al ver como muchos extranjeros viene solo a delinquir y no respetan nuestras leyes ni costumbres, asumen una postura de rechazo a todo lo que provenga de esos países.
Si analizamos la historia, las dos guerras mundiales fueron precedidas de ideologías y sentimientos que exaltaban el nacionalismo de las grandes potencias, por lo que, resulta peligroso para la paz que nuevamente las naciones estemos discutiendo que país es mejor, porque tiene más dosis de vacunas o tiene menos contagiados.
Para salir del problema como región necesitamos volver la mirada a la integración, donde se puede generar normas comunes que regulen de forma adecuada los procesos migratorios, el desarrollo tecnológico y el intercambio de capacidades tanto materiales como humanas para hacer frente a otras futuras crisis que nos tocara vivir.
Si cerramos las puertas a la integración y desconocemos la importancia que tiene actuar como bloque en determinadas circunstancias como por ejemplo negociar las vacunas con las grandes compañías farmacéuticas, no solo estaremos dándole la espalda a nuestros compatriotas sino también a las futuras generaciones que heredaran un país segmentado y aislado por la desconfianza en el externo.
La Comunidad Andina de Naciones, antes conocida como el pacto andino fue creada en 1969 y estaba conformada en sus inicios por Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Chile y Venezuela. Retirándose del acuerdo Venezuela en el 2006 y Chile actualmente es un Estado asociado pero no pleno.
En estas elecciones generales 2021, vamos a elegir a nuestros miembros al parlamento andino, y además de elegir con idoneidad a los mejores representantes, debemos buscar fortalecer este órgano de integración, porque tenemos la oportunidad de levantarnos de esta pandemia como un solo puño, fortaleciendo nuestra unidad latinoamericana, para afrontar estos fenómenos migratorios y las futuras epidemias.
Porque como reza el dicho, solo podemos llegar más rápido pero solo juntos podremos llegar más lejos.



