Con el mensaje presidencial más largo, que se registra en la historia del país, la presidenta Dina Boluarte, hablo durante tres horas y no dijo nada trascendental, ni en el balance de los ocho meses de gobierno y menos, de las acciones que tomará en los tres años de gobierno que tiene por delante.
Porque en la primera parte de su mensaje a la nación, recordó que estamos celebrando el Bicentenario de la Independencia del Perú y de la Batalla de Ayacucho. Hacemos un paréntesis, sólo para recordarla a la señora presidenta del país, que la Batalla de Ayacucho se realizó en las Pampas de Ayacucho, tal como indica el Mariscal Antonio José de Sucre en la Carta que envía al Libertador Simón Bolívar luego de la Batalla. Que un ciudadano desinformado diga la pampa de la quinua, que no existe, en lugar de Pampas de Ayacucho, pasa, pero no una presidenta del Perú, a quien lo mínimo que podemos pedirle, es que conozca algo de historia del país que gobierna.
Al hacer un balance de los tres primeros meses de su gobierno (diciembre 2022 y enero y febrero de 2023), que estuvieron marcados por la represión a las movilizaciones sociales, que le pedían que cumpla con su palabra de renunciar, si lo vacaban a Pedro Castillo, indicó que le duelen las muertes ocurridas en ese periodo, y pidió perdón a los familiares de las víctimas, pero agregó que los responsables de estas muertes son los manifestantes, incluyendo la narrativa de que también mataron a un policía y a siete soldados del ejército, sin asumir ninguna responsabilidad de parte del estado por el uso de armamento letal en la represión en Andahuaylas, Ayacucho, Juliaca, Puno, Cuzco, Arequipa y Lima de las personas que fueron ejecutadas extrajudicialmente, por efectivos del ejército y la policía nacional, como señala la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
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Con respecto a la muerte del policía en Juliaca, “olvidó” que ya existe una investigación en la Fiscalía, que se trata de un asesinato de un ajuste de cuentas entre policías, cuyas causas se conocerán cuando termine la investigación fiscal y el proceso judicial en curso. Y sobre la muerte de siete soldados del servicio militar voluntario, ellos murieron por hipotermia, cuando los obligaron a cruzar de madrugada las aguas gélidas del rio Ilave.
Además, el perdón se alcanza, y eso lo aprendimos de nuestros padres, luego de una sincera confesión donde se reconocen los errores que llevan a cometer el pecado o delito, y hay un propósito sincero de enmienda. La señora Boluarte, en su discurso no reconoció ningún error, pese a que momentos antes, el monseñor de Lima les invocó a ella, a los miembros de su gabinete y a los congresistas, que reconozcan sus errores, al no entender las demandas del pueblo, que fue brutalmente reprimido con el saldo de muertos que es conocido a nivel mundial.
Además, ese perdón cae en saco vació, cuando ante las manifestaciones del 19 de julio, y las que se están dando en estos días en varias ciudades del país, incluyendo Lima, ella pregunta al pueblo y a sus dirigentes, ¿Cuántos muertos más quieren?, que muchos analistas han calificado estas frases, como una provocación y que no es el lenguaje que le corresponde a una gobernante democrática, sino a una dictadora. Por tanto, como decimos en el párrafo anterior, si no hay reconocimiento del pecado ni propósito sincero de enmienda, es inútil que pida perdón.
Luego, de esta primera parte, y de las acostumbradas letanías de culpar al gobierno anterior, (olvidó que ella fue parte del gobierno de Pedro Castillo, como ministra de estado) la mandataria inicio una larga lista de proyectos y obras que va ejecutar, muchas de las cuales son proyectos que vienen de gobiernos anteriores, como es la construcción de la nueva carretera central entre Lima y La Oroya, gestionada durante el gobierno de Francisco Sagasti, como una obra de gobierno a gobierno con Francia.
Son decenas de obras, muchas de ellas que ofrece cumplirlas en los próximos 5 meses que le quedan de gobierno, pero además aseguró que gobernará hasta el 2026, así, indicó que se prepara para el Bicentenario de la Batalla de Ayacucho, aunque no señaló si tiene prevista la realización de obras en esta región para esa fecha ni a que presidentes se piensa invitar, teniendo en cuenta las malas relaciones que se tiene con los actuales gobernantes de Venezuela, Colombia y Bolivia, que estarán en el mando de sus países el 2024. Salvo que el Comando Sur de los Estados Unidos esté organizado golpes de estado “blandos” a través de los parlamentos, para vacar (como sucedió en el Perú con Castillo) a Petro y Arce en Colombia y Bolivia, respectivamente.
Que la izquierda es populista, es el lenguaje que con frecuencia escuchamos, pero el populismo es un instrumento que lo han usado con más frecuencia los gobiernos conservadores y de extrema derecha, y Dina Boluarte, se confesó, durante su Mensaje a la Nación que es una persona conservadora. No se necesita entonces mayores comentarios.



