La caída de las ventas por navidad y año nuevo, en comparación con años anteriores -incluida la campaña de navidad 2022 y del año nuevo 2023- es una clara manifestación de lo difícil que será el año que estamos iniciando. Los propietarios de las tiendas instaladas en el centro histórico, así como los comerciantes de los campos feriales, no han dudado en señalar, que sus ventas no llegan ni al 50% de la feria del año anterior.
Esta es una señal indiscutible de que la recesión económica, no acaba de comenzar con las declaraciones del ministro de economía, sino que viene desde el primer trimestre del 2023. Mejor, desde que Dina Boluarte inicio su gobierno.
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Este es un gobierno inestable, que trata de complacer en todo al congreso, porque vive sobre ascuas por la amenaza de la vacancia. En estas condiciones, no es ninguna garantía para los inversionistas, sean estos nacionales o extranjeros. Y si no hay inversiones, no hay crecimiento.
Pero el problema es mayor, si desde la sociedad civil o desde el pueblo, la legitimidad del gobierno está en duda. El gobierno de Pedro Castillo pudo tener muchos defectos, y haber cometido graves errores, pero era el presidente elegido por la mayoría de los peruanos.
El desenlace del gobierno de Castillo, si fue o no constitucional, no viene al caso a estas alturas. Lo qué si queda en claro, es que la señora Dina Boluarte, cuando era vicepresidente, declaró que, si vacaban al presidente, ella renunciaba.
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Para la ciudadanía, esta declaración tenía el peso de un compromiso de honor. Por eso, calificaron como una traición cuando, el 7 de diciembre, en el acto de juramentación de Boluarte, de manera innecesaria, indicó que gobernaría hasta el 2026, con lo que provocó una reacción popular en su contra.
Todos conocemos la respuesta del gobierno a las manifestaciones y el saldo de medio centenar de muertos. A lo que llegó después, no le dimos la importancia debida: la crisis económica, que ahora golpea a las familias con menores recursos, el aumento de la desocupación y la pobreza.
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Esta mezcla de crisis económica y crisis política, es una situación que puede terminar en una suerte de anarquía e ingobernabilidad extrema del país, que ya en parte se vive, donde el congreso muestra una alta irresponsabilidad, con las leyes inconstitucionales aprobadas, enfrentando a los otros poderes del estado.
Estamos viviendo tiempos difíciles. Pese a las declaraciones de Alberto Otárola, de que la crisis ya ha sido superada, la realidad muestra todo lo contrario. Las pérdidas de los comerciantes en la feria de Navidad y Año Nuevo, como señalamos al inicio, es un mal augurio para el 2024.



