El deterioro de diversas casonas antiguas en el centro histórico de Ayacucho ha encendido las alertas por el riesgo que representan para transeúntes y vecinos. En varios inmuebles se han colocado cintillos y señalización preventiva ante el desprendimiento de cornisas y el avanzado desgaste de fachadas, evidenciando un problema estructural que va en aumento.
La preocupación se intensificó tras la muerte de Martha Pillaca, quien falleció luego de que una cornisa se desprendiera de la iglesia Compañía de Jesús. Este hecho expuso la vulnerabilidad de edificaciones históricas que, pese a su valor patrimonial, presentan serias deficiencias por falta de mantenimiento y control técnico.
Muchas de estas casonas, de origen colonial y republicano, han sido afectadas por el paso del tiempo, las lluvias y la ausencia de intervenciones oportunas. Las limitaciones económicas y administrativas, sumadas a los requisitos para intervenir inmuebles patrimoniales, han dificultado acciones preventivas eficaces.
Especialistas advierten que las medidas actuales resultan insuficientes y demandan evaluaciones técnicas obligatorias, intervenciones urgentes y programas de apoyo para la conservación. Ayacucho enfrenta así el desafío de proteger su patrimonio histórico sin poner en riesgo la seguridad de la población.
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