La escasez de donantes voluntarios de sangre continúa representando uno de los principales desafíos para el sistema de salud peruano. Según cifras del Ministerio de Salud (Minsa), apenas el 20% de las unidades de sangre recolectadas en el país provienen de ciudadanos que donan por iniciativa propia, una situación que pone en riesgo la atención de pacientes que dependen de transfusiones para sobrevivir.
Durante 2024, el Perú registró 481.232 unidades de sangre recolectadas a nivel nacional. Sin embargo, solo dos de cada diez correspondieron a donaciones voluntarias. La tendencia se mantiene en 2025. Hasta julio, los establecimientos de salud reportaron 231.741 unidades recolectadas, de las cuales únicamente 47.130 fueron aportadas por donantes voluntarios.
Especialistas advierten que esta baja participación obliga a que gran parte del abastecimiento de sangre dependa de la denominada donación por reposición, un mecanismo en el que familiares y amigos deben buscar donantes cuando un paciente requiere una transfusión.
La situación genera preocupación debido a que la sangre es indispensable para atender a personas con cáncer, víctimas de accidentes de tránsito, pacientes sometidos a cirugías complejas, gestantes con complicaciones y personas que requieren trasplantes de órganos o médula ósea.
Además, los bancos de sangre enfrentan una dificultad adicional: los componentes sanguíneos tienen una vida útil limitada. Mientras una unidad de sangre puede conservarse poco más de un mes, las plaquetas apenas permanecen aptas para su uso entre cinco y siete días, lo que obliga a mantener un flujo constante de donaciones durante todo el año.
Las autoridades sanitarias señalan que el país aún se encuentra lejos de las recomendaciones internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que al menos el 2% de la población debería donar sangre para garantizar el abastecimiento nacional. Considerando que el Perú se acerca a los 35 millones de habitantes, la meta bordearía las 700.000 donaciones anuales.
Otro problema asociado a la escasez de sangre es la aparición de personas que ofrecen donaciones a cambio de dinero en los exteriores de algunos hospitales. Especialistas alertan que esta práctica incrementa los riesgos sanitarios, debido a que quienes buscan una compensación económica podrían ocultar información relevante durante las evaluaciones médicas previas a la donación.
A ello se suman diversos mitos que continúan alejando a potenciales donantes. Creencias como que donar sangre provoca anemia, aumento de peso o contagio de enfermedades persisten entre la población pese a que las autoridades sanitarias aseguran que el procedimiento es seguro y se realiza bajo estrictos protocolos de control.
Los hospitales de alta complejidad figuran entre los más afectados por la falta de donaciones. Pacientes pediátricos con enfermedades oncológicas, cardiopatías congénitas o que requieren trasplantes pueden necesitar decenas e incluso cientos de unidades de sangre durante sus tratamientos, lo que hace imposible cubrir la demanda únicamente mediante la búsqueda de donantes entre familiares.
Frente a este escenario, el Minsa y diversos establecimientos de salud continúan impulsando campañas para promover la donación voluntaria y fortalecer una cultura solidaria que permita garantizar la disponibilidad permanente de sangre para miles de pacientes que la necesitan diariamente.
| TikTok | |
| X (Twitter) | |
| Canal de WhatsApp |



