Cabe preguntarse, ¿si hemos sido libres todos estos años? Si ese grito de libertad proclamado allá por el 28 de julio de 1821 en la Plaza Mayor de Lima por el General Don José Francisco de San Martin y Matorras, nos hizo libres o solo puso a otros opresores al frente del Perú.
Por qué la independencia ni la República ha sido capaz de extirpar los grandes males que nos aquejan a los peruanos como son la desigualdad, la corrupción y la pobreza, este último no solo es pobreza material sino pobreza intelectual, lo que nos hace dependientes de otras naciones.
El Perú inicio la Republica, envuelto en un conjunto de guerras civiles, donde los caudillos militares y civiles han desagrado al país por sus intereses, desde las rivalidad entre José Mariano de la Riva-Agüero y Sánchez-Boquete y José Bernardo de Tagle y Portocarrero (Márquez de Torre Tagle).
Los gobernantes no han estado a la altura de las circunstancias que el país exigía, sino recordemos la lucha intestina entre José Nicolás Baltazar Fernández de Piérola y Villena y Mariano Ignacio Prado Ochoa en plena guerra del pacifico.
Y más recientemente los costos políticos, sociales y económicos que hemos tenido que pagar los peruanos por la inmadurez de los líderes políticos como Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, la primera por no ser capaz de asumir su derrota y el segundo por la incapacidad para gobernar y generar consensos.
Por ello, no olvidemos que este es un año electoral, donde los políticos nuevos y tradicionales, nos van a mostrar su mejor rostro, van a estrenar sus discursos calculados y promesas que después incumplirán.
Que no nos distraiga la crisis sanitaria y económica que nos afecta, tenemos que tomar el destino en nuestras manos e informarnos bien a quien elegimos, no solo es importante sus antecedentes y su hoja de vida o que méritos posee o si es carismático o se identifica con nosotros poniéndose el traje típico de la zona, tenemos que hacer un análisis de fondo, y no elegir solo a la persona sino al equipo que está detrás de ese candidato.
Ocurre muchas veces que los políticos se reciclan en otros partidos, los viejos rostros del pasado que no hicieron nada por sacar adelante al país, vuelven a postular creyendo que esta vez sí tiene la fórmula mágica.
Mucho cuidado también con los topos que son de camiseta naranja, rosada, verde o cualquier color y que se dispersan en todos los partidos y que luego una vez en el Congreso se vuelve a unir a su verdadera bancada.
Existe en ese sentido, distintas estrategias para confundir al electorado que cree votar por propuesta pero termina respaldando un proyecto con el que nunca estuvieron de acuerdo.
Y los políticos tiene que ser capaces de entender que la derrota es parte de competir y que no pueden tratar de gobernar desde el parlamento y lastimosamente el pretender que las instituciones están al servicio de un partido y no del país, es lo que nos ha sumido mucho antes del COVID-19 en una inestabilidad política y económica.
Somos por tanto, nosotros los llamados a decidir quiénes serán nuestros próximos gobernantes, quienes nos representarán en el Congreso y eso atañe una gran responsabilidad que debemos asumir con la mayor diligencia.



