A pesar de los esfuerzos institucionales, Ayacucho no está diseñado para atender las necesidades de personas con discapacidad, advirtió Judith, coordinadora de la Estrategia Sanitaria Regional de Prevención y Control de la Discapacidad de la Dirección Regional de Salud de Ayacucho (Diresa). Las calles estrechas, veredas angostas y falta de señalización inclusiva dificultan su movilidad y acceso a servicios básicos.
“En la región, las personas con discapacidad física enfrentan grandes barreras. Desde el uso de sillas de ruedas hasta la falta de adaptaciones en espacios laborales y educativos, todo representa un desafío diario”, manifestó.
Además, destacó la necesidad de incluir sistemas de orientación para personas con discapacidades visuales y auditivas, como lenguaje de señas, braille y señalización adecuada. También subrayó el incremento de diagnósticos de autismo, lo que demanda programas inclusivos y mayor capacitación en las instituciones públicas.
“Estamos aún lejos de ser una sociedad inclusiva, pero trabajamos coordinadamente con gobiernos locales, Oredis, Conadis y otras instituciones para avanzar en esta dirección. Sin embargo, es fundamental que las autoridades prioricen esta agenda y promuevan cambios estructurales en nuestra región”, concluyó.
Estas limitaciones evidencian la urgencia de una planificación urbana y social que considere las necesidades de esta población, promoviendo su inclusión y bienestar.



