Mario Cueto | Opinión de Miércoles
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A pocas semanas de las elecciones, vamos conociendo a los candidatos, con detalles acerca de sus cualidades, debilidades, antecedentes penales con sentencias judiciales, investigaciones, denuncias por corrupción, incumplimiento de asistencia familiar, colusión, agresiones, lesiones, deudas a la Sunat y, así y todo, buscan los avalemos con nuestros votos, para representarnos en las cámaras de senadores, diputados y parlamento andino, para convertirse en los nuevos padres de la patria. Y, para lograr nuestro apoyo, ahora, todos son buena gente, nos saludan, nos sonríen, nos estrechan las manos, cargan a las criaturas, bailan, comen con los pobres, visitan las comunidades y tartamudean, su limitado quechua, siempre seguidos de portátiles.
La “trayectoria política” de muchos de los candidatos, es una premonición de que, cuando accedan al parlamento, se dediquen, como los actuales congresistas, a legislar primero a su favor, buscando que la justicia, no les caiga con el peso de la ley, y se olviden de los intereses del pueblo, así como de legislar y fiscalizar, si están capacitados para ello. Los partidos han conformado, la mayoría de sus listas, sin evaluar capacidades y antecedentes, que les permita lograr votos, con la frente en alto, con dignidad y autoestima; sin embargo; hay candidatos que, con cinismo y sinvergüencería, fungen de honestos, transparentes, apelando a discursos retóricos, sustentando incluso sus candidaturas; como el señor Acuña de APP, de que Dios lo ha preparado para ser presidente.
En las listas hay algunos; se dice, invitados que, llegado el momento, dejarán el partido, siguiendo esa costumbre que les caracteriza, cambiar una, dos o tres veces de camiseta, en cada proceso electoral, buscando con oportunismo, acceder al poder, frente a candidatos que se mantienen, siempre fieles a su organización, como se dice, en las buenas y en las malas. Por otra parte, si se es invitado, aceptar postular, significa coincidir con los lineamientos del partido o del dueño de la organización, aceptando el pasivo y activo, si no es así, solamente les interesa llegar al congreso, para enriquecerse, para ostentar poder, para acceder a privilegios que solamente favorece a los parlamentarios y no a la clase trabajadora, en una suerte de cazafortunas.
Se desconoce que, algún candidato, se haya preocupado por los atentados contra la vida y salud de los asegurados de Essalud Huamanga, donde, por ejemplo, este lunes, cientos de asegurados, de toda edad, formaron una larguísima cola que llegaba hasta la avenida Venezuela, por un cupo en ecografía y rayos X, en medio de las inclemencias del tiempo, al igual que los pacientes que acuden cada día al laboratorio, sumándose la carencia de medicamentos básicos. A lo señalado, en el campo de la salud, hay un incremento de la anemia y desnutrición crónica que afecta a criaturas, pese a rimbombantes anuncios de disminuirlas, por parte de los gobernadores. Muchos de estos problemas obedecen a que, los principales cargos, son refugio de funcionarios como favor político e incapacidad.



