La política, y los tres son políticos, supone que es asumir posiciones frente a los problemas que atraviesan las sociedades, más aún, cuando como en el caso del Perú, está claro que dos de los tres poderes han enfilado la puntería contra el ejecutivo, con la finalidad de vacar a Pedro Castillo.
En el mismo congreso, los congresistas de la oposición permanentemente salen para pronunciarse contra el presidente de la república. Se supone que los tres congresistas de Ayacucho forman parte de las bancadas que defienden al presidente. Y si ya no lo son, deberían deslindar campos y definirse como oposición.
Pero en política, y en el caso peruano, dado el nivel de confrontación, no caben los independientes. La lucha entre el ejecutivo y la oposición en el congreso ha llegado a niveles de alta confrontación, que no va a terminar con el sacrificio de Pedro Castillo, si es que los que lo llevaron al poder lo abandonan a su suerte.
Castillo ha cometido muchos errores y hay supuestos delitos cometidos por el y su entorno más cercano, incluyendo a algunos de los ministros que habrían, según la fiscalía, recibido coimas por la entrega de obras.
Los congresistas de Ayacucho pueden argumentar que no tienen especio en los grandes medios escritos, radiales y televisivos, pero hoy por hoy, tanto poder tienen los medios como las redes sociales. Y tampoco en las redes sociales se escucha pronunciamiento personal de los congresistas de Ayacucho.
Aparte del caso del presidente de la república, hay muchos otros temas que deberían ser tomados en cuenta por los congresistas de Ayacucho. Estamos a dos años del bicentenario de la batalla de Ayacucho y hasta el momento no conocemos que hayan presentado una ley, y la hayan hecho conocer, sobre las diversas efemérides que deben destacarse.
¿Para eso los hemos elegido? Muchos pueden decir que no votaron por ellos, pero la gran mayoría si lo hizo y están decepcionados. Se puede decir, sin ánimo de dañar su reputación, que se han equivocado al elegirlos.
Lo mejor, para ellos y Ayacucho, sería que se queden en sus casas y busquen otro oficio para ganarse el pan de cada día, porque no sirven como representantes en el congreso.



