En la reciente visita al presidente de la república, donde se le agradeció su compromiso con los juegos bolivarianos, se habló de un presupuesto 200 a 600 millones para proyectos de infraestructura deportiva involucrados directamente a los juegos bolivarianos.
Un primer tema que se debe definir, es cual será la institución encargada de la construcción de los escenarios deportivos. La Municipalidad de Huamanga indica que estos serían, el complejo deportivo Venezuela, donde están el coliseo Ciudad de Caracas y el estadio Ciudad de Cumana, escenarios que requieren de implementación y modernización para las competencias que se realizarán en las mismas.
Los otros escenarios están por construirse y definir cuál será el uso que se les dará. Se habla del Estadio Las Américas, donde prácticamente sólo existe un campo de futbol que incluso requiere nivelarse, sin tribunas ni servicios básicos indispensables.
El complejo deportivo Mariscal Cáceres se encuentra prácticamente en la misma situación que el estadio de las Américas.
Con respecto al complejo de alto rendimiento de la Universidad San Cristóbal, la pregunta vuelve a plantearse, quien se encargará de su construcción.
La inversión de los 200 a 600 millones en la construcción de toda esta infraestructura deportiva es interesante, porque ayudará a que Ayacucho tenga escenarios deportivos para la práctica de todos los deportes, salvo que luego de los Juegos Bolivarianos del Bicentenario se conviertan en elefantes blancos.
Ahora viene el segundo problema. El alojamiento de las delegaciones que participarán en los Juegos Bolivarianos. Se acostumbra en muchas sedes construir lo que se denomina La Villa Bolivariana. ¿Se tiene proyectado algo similar en Ayacucho?
Se puede ir realizando acuerdos público-privados, para el uso de la infraestructura hotelera de la ciudad, de manera que se modernicen y adecuen los hoteles existentes para el alojamiento de las delegaciones.
Pero no sólo se trata del deporte. Ayacucho debe mostrar el rostro de una ciudad que preserva su centro histórico, con calles peatonales, veredas anchas y con un mínimo de vehículos.
Esto significa obras de infraestructura vial en la ciudad, para evitar que los vehículos ingresen al centro histórico. La tarea no es sencilla, pero debe hacerse.
La imagen de una ciudad desordenada y polvorienta es lo menos indicado para presentar a los países que asistirán a los Juegos Bolivarianos del Bicentenario.



