Sin embargo, esta roca, de varias toneladas de peso, de acuerdo a los pobladores de Quilla, protege a sus sementeras de las crecidas del rio San José, y además tiene un valor tutelar para los campesinos, que le hacen pagos en las épocas de crecida del rio. Es además un motivo de atracción turística por su tamaño.
Las autoridades de Colca y la empresa encargada de la obra defensa rivereña para la comunidad de San José, deben evaluar esta situación, porque no vaya a suceder que solucionan los problemas en esa comunidad y le generan graves daños a Quilla, razón por la que defienden la roca que impide que las aguas ingresen a sus terrenos.
Y si los campesinos de Quilla lo señalan, deben tener razones para hacerlo, ya que la roca al desviar las aguas, está impidiendo que estas inunden las parcelas de la comunidad de Quilla. No es un pretexto, no es un invento, sino lo que ellos lo han constatado en todas las temporadas de lluvia.
Hay que agregar, el valor cultural que le dan a Uqi Rumi. No se trata de ideas atrasadas o de personas que no valoran el progreso. Es una manifestación cultural, que se tiene que respetar y ver las formas de construir la defensa rivereña de San José sin afectar la defensa rivereña de Quilla, y de las comunidades en la parte baja del rio San José hasta Jechuapata. Y para esto, se debe respetar la integridad de Uqi Rumi.
Este tipo de conflictos entre las tradiciones y creencias culturales de las poblaciones originarias y las ideas de la modernidad que llevan a veces las autoridades, se da por la falta de diálogo y de buscar soluciones, respetando los derechos de ambas comunidades.
No hacerlo, podría llevar a confrontaciones entre los pobladores de San José con los de Quilla, que es lo que se debe evitar. En estas situaciones no funciona el autoritarismo de los gobernantes, como el alcalde de Colca, sino la búsqueda de acuerdos de beneficio mutuo.



