Parecía que eso pertenecía al pasado. Pero hasta el momento de escribir este editorial, tenemos 9 personas desaparecidas. Según algunos testimonios fueron detenidos durante las marchas contra el gobierno de Merino.
Desaparecer personas es uno de los crímenes de lesa humanidad más repudiables. Muchos asocian a la desaparición de personas con prácticas de tortura y ejecuciones extrajudiciales. Porque eso es lo que está en la memoria colectiva en los países donde se hizo uso de esta práctica.
Por ejemplo, Chile tiene cerca de 20 mil desaparecidos, Argentina llega a 30 mil y en El Salvador y Guatemala suman más de 100 mil. El Perú no se queda atrás, porque algunos hablan de más de diez mil desaparecidos.
Por eso, que nuevamente hablemos de desaparecidos debe tomarse con mucho celo. El comandante general de la policía debería esclarecer la situación de estas personas, e incluso debería ser el principal interesado de que aparezcan.
Pero, la Fiscalía ya tomó las medidas inmediatas. Por lo pronto han anunciado, que la denuncia contra Manuel Merino, Antero Flores Araos y el ex ministro del interior han sido denunciados por homicidio, lesiones graves y, han agregado la desaparición forzosa de personas.
Basta que uno de los 9 no aparezca. Basta que el cadáver de alguno de ellos aparezca en un descampado, nos encontraríamos ante un crimen de lesa humanidad, lo que los llevaría a estas tres personas a prisión y a una sentencia que podría ser cadena perpetua.
Las familias de estos desaparecidos tienen que ser recibidas por las instancias del estado. Un gesto desde el Estado hacia la población, hacia los jóvenes que salieron a las calles. Ellos deben ser escuchados y buscar que la policía actúe de manera mesurada y no con la violencia que se vio en los últimos días.
El nuevo presidente del congreso, quien deberá asumir la presidencia de la República luego de la renuncia de Manuel Merino debe estar orientada a lograr un clima de tranquilidad, pese a que los ánimos seguirán caldeados.
Esperamos que este corto, pero frenético periodo, se amortigüe. Toda la frustración de la ciudadanía eclosionó ante un acto irracional, como fue la vacancia de Martín Vizcarra en medio de una crisis sanitaria y económica, que esperamos quede superado.



