Con el respaldo del congreso de la república, es posible que Dina Boluarte aproveche todo lo que queda del 2025 y el primer semestre del 2026, para recorrer el mundo: una turista en hoteles 5 estrellas, pasajes en zona VIP de los aviones y en los aeropuertos, buena comida en restaurantes de lujo y conocer ciudades y tratar con presidentes a diestra y siniestra.
Esto será posible porque se ha presentado un proyecto de Ley, que agrega una modificación más a la constitución peruana, indicando que el presidente puede delegar, en caso de ausencia por viaje al exterior, el despacho de la presidencia de la república, al presidente del Consejo de Ministros.
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Con esta modificación, la constitución peruana será un remedo jurídico semejante al monstruo del cine Frankenstein, ese personaje creado uniendo partes de diferentes de cadáveres. La ley de leyes peruana es una mezcla de tantas barbaries, que ya es irreconocible. Y lo hicieron, los que se llamaban defensores de la constitución fujimorista, y llamaban terrucos a los que pedían un nuevo pacto social, expresado, en una nueva Constitución Política.
Volviendo al tema, la propuesta de delegar al presidente del consejo de ministros las responsabilidades de la presidencia del gobierno, ni siquiera se da en los países que tienen una forma de gobierno parlamentario. El jefe de Gobierno, que sería el equivalente al presidente del consejo de ministros, no reemplaza al presidente de la república en Francia o al rey en España, para poner un par de ejemplos.
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El congresistas -preferimos no mencionar su nombre porque es un esperpento, y su propuesta debería ser guardada bajo siete llaves, para enseñar en el curso de derecho constitucional, algo que nunca, ni en el peor momento se puede realizar.
No diferencia este congresista, que el mandato de la señora Dina Boluarte procede de una elección popular, porque fue vicepresidente del Pedro Castillo. En cambio, el presidente del consejo de ministros es un funcionario de confianza del más alto nivel en el gobierno. No tiene mandato, sino se limita a cumplir con la administración del estado, para lo cual tiene un gabinete ministerial.
No debe sorprendernos si el congreso aprueba esta nueva modificación a la constitución, para que la señora Boluarte recorra el mundo, lejos del ruido de las protestas y los discursos electorales, y si fuera posible, recibir una invitación para que se ausente la última quincena de julio del 2026, para que sea un viaje sin retorno.



