escuela. Y termino con un ritmo folclórico que pueden danzar con sus niños en las escuelas. Lo pueden ver en mi Canal de youtube: FABULINKA TV.
MI PRIMER AÑO EN LA ESCUELA
Fue un despertar distinto aquella fría mañana. La luz se fue haciendo más intensa a medida que se levantaba el techo de las nubes. Ya las lluvias de marzo habían menguado y el sol de abril, asomaba sus dorados rayos. De tanto ver pasar por la calle a niños con dirección a la escuela, yo también ansiaba ir.
¡Y llegó el día! De la mano de mi padre me presenté en la escuela cargando en la espalda mis seis años, hambriento de juegos. Tenía en la mano derecha un bloc y en la cabeza mi gorrito de aviador. Un lápiz recién tajado está amarrado a uno de los botones de la camisa. A la entrada me recibe un señor muy elegante, vestido de terno azul. Él me conduce a lo que sería mi primera aula y en ella me entrega a las manos de un nuevo maestro, que me acaricia sonriendo.
Ya con el transcurso del tiempo me aprendo de memoria el nombre de aquel señor que me dio la bienvenida a lo que sería mi segundo hogar: Froilán de la Torre, director y del que es mi primer maestro: Andrés Zorrilla.
Doy una mirada a la amplia habitación, las paredes son blancas, en ellas hay unos cuadros de papel con dibujos de perros, gatos y conejos y en la pared, frente a nuestra silla hay una pizarra negra. Con el paso de los días, ya actuamos con confianza. Aprendemos a hacer garabatos en nuestro bloc, que se supone son los animales de los cuadros. El maestro tiene mucha paciencia para enseñarnos, nos guía la mano para aprender a dibujar las primeras letras y sonríe dándonos confianza. “Maestro, tus manos suaves son benditas, riegan paz y ventura infinita”. Para enseñarnos, traza en la pizarra, unos dibujos llenos de ternura, la letra “a” se convierte en un viejito con bastón y sombrero, la “b” se transforma en una señora embarazada con paraguas; y así cada enseñanza inspira, entretiene y acabas aprendiendo.
Para finales de octubre ya sabemos escribir nuestro nombre y para fin de año ya escribimos corrido. Los a, e, i, o, u, lo fuimos repitiendo miles de veces, pero jamás vimos aburrimiento en su dulce rostro. Aquí, toma certeza aquella famosa frase: “La repetición es la madre de la retención”. Terminamos transición.
CABALLITO BLANCO
-Caballito: ¿me puedes llevar a la loma?
-¡Síiiiiiii…!
-¡Entonces, vamooos…¡
Caballito blanco del pueblo de Lojchas
Caballito blanco del pueblo de Lojchas.
¡Ayayay jaja ja!, no te amargues tanto,
¡ayayay jaja ja!, no te amargues tanto.
Llévame de nuevo a la loma
llévame de nuevo caballito
¡chacatán chacatán! llévame rapidito.
¡chacatán chacatán! llévame rapidito.
DEMOS CULTURA Y DEPORTE, AL NIÑO Y AL ADOLESCENTE
Y EVITAREMOS QUE MAS TARDE, SEA DELINCUENTE.
Mis libros se pueden adquirir en Librería Visión Cultural – Jr. Asamblea 256.
(Pedidos de Catálogo de libros a Ediciones Fabulinka).
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