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miércoles, junio 19, 2024
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Entre la vacancia y la renuncia | Editorial

La situación del gobernador de Ayacucho, en lugar de mejorar luego de la audiencia pública, ha iniciado un proceso que solo puede concluir con la vacancia que está impulsando el Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho, o que dé un paso al costado, como lo piden los consejeros del gobierno regional.

Las imputaciones que se le hacen al gobernador son muy serias. La primera es que ha mentido. “No ha sido sincero”, porque no informó la real situación del gobierno regional, la situación de las obras y cómo se está manejando el presupuesto de la región.

Los consejeros destacaron la paralización de las obras en sus provincias, que están inconclusas. Y lo más serio, es que se tratan de establecimientos de salud, como los hospitales.

El otro cuestionamiento es su prolongada ausencia. Como es de conocimiento público el gobernador para más tiempo en Lima, supuestamente haciendo gestiones ante los ministerios, la PCM y directamente en la presidencia de la república, pero los resultados no se ven.

Otra de las debilidades del gobierno regional, de lo que es responsable Wilfredo Oscorima, de acuerdo a los consejeros, es la inauguración de obras, cuando no se tiene garantizado el presupuesto para llevarlas hasta su culminación. Lo que tienen, es un presupuesto mínimo, que no garantiza la culminación.

A esto se suma el problema de los relojes Rolex, y las joyas que prestó o regaló a la presidente Dina Boluarte, que ha puesto en la mira los presupuestos de la región, bajo el supuesto de que, estos se hayan conseguido a través del delito de cohecho, es decir, por los regalos hecho por Oscorima.

Todo esto se debe, a que no se cuenta con personal calificado, especialmente en los cargos de confianza, tal como señalan los consejeros regionales e incluso trabajadores de planta del gobierno regional, que tienen muchos años en la gestión regional.

Además, condenaron las declaraciones demagógicas del gobernador regional, como la que encabezar una marcha para exigir a la mandataria Dina Boluarte a que dé el presupuesto que necesita Ayacucho. Esto no pasa de ser una baladronada.

Wilfredo Oscorima ha intentado lavar su imagen al presentarse a esta audiencia como víctima de un complot orquestado por sus enemigos, que quieren involucrarlo en actos deshonestos o contrarios a la función que ejerce.

Ha tenido la oportunidad de hacerlo, y lo ha desperdiciado. Ha podido explicar, y debió haberlo hecho desde un momento, el problema de los relojes Rolex. Ahora ya es tarde.

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