La guerra parece que amenaza extenderse. No sólo la crisis humanitaria de Gaza esta afectando el tablero geopolítico, sino hay otros conflictos. En este escenario, que hacemos nosotros, ciudadanos desinteresados de lo que sucede fuera de nuestras fronteras. Comencemos.
¿Hasta dónde llega el cinismo del secretario de estado de los Estados Unidos Antony Blinken? Hace pocos días, declaró que la denuncia de Sudáfrica de genocidio a Israel por los crímenes de lesa humanidad que viene cometiendo en Gaza, no tienen fundamentos, aislando más a Washington en el escenario internacional.
Blinken de 61 años, no es novato en asuntos internacionales. Ha ejercido el cargo de subsecretario de estado en el gobierno de Obama (2015 -2017), lo que debería haberle enseñado la necesidad de actuar con tino y en especial de dar mensajes que abran puertas y no las cierren.
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Al comienzo de la reciente crisis de Gaza iniciada hace 3 meses, en su primera visita a Israel, no tuvo mejor idea que indicar, que llegaba, en primer lugar, no como funcionario de la primera potencia militar del planeta, sino como judío. Una declaración semejante no la hubiera hecho, conociendo la sensibilidad de los países árabes, ningún secretario de estado anterior a Blinken.
Las declaraciones recientes, enfrentando al gobierno de Sudáfrica, negando los fundamentos de una denuncia de genocidio, cuando a través de las redes se ven las imágenes de lo que sucede en Gaza, es el colmo de la desvergüenza para un funcionario, cuyas decisiones pueden llevar a un conflicto mayor. Nadie pone en duda su influencia en el presidente Joe Biden, que acusa serios problemas de comprensión de lo que sucede en el mundo.
Lo que están contemplando todos los países, a diferencia de la percepción de Antony Blinken, es que la respuesta de Israel, a la incursión de un comando de Hamas al sur de ese país, es desproporcionada y las víctimas no son milicianos de Hamas, sino niños, mujeres, ancianos.
Y por más que lo nieguen los medios de occidente, especialmente de Estados Unidos y de la Unión Europea, lo evidente es que Israel está cometiendo en Gaza el mayor genocidio, sólo comparado con los horrores del holocausto de la Alemania nazi contra el pueblo judío.
Los hechos no se pueden tapar con los dedos de una mano. Israel ha dejado hasta el momento, más de 30 mil muertos, 24 mil identificados y más de siete mil desaparecidos, cuyos cadáveres deben estar bajo los escombros de los edificios, mezquitas, iglesias cristianas, hospitales, escuelas, universidades y campos de refugio administrados por las Naciones Unidas.
De los 24 mil palestinos asesinados por el ejército israelí, un 70 por ciento de ellos son niños y mujeres que no podían huir de los bombardeos de las zonas residenciales que han sido demolidas con bombas de alto poder y luego reducidas a cenizas por las bombas de fósforo blanco, ambas lanzadas por la aviación israelí. El uso de fósforo blanco está prohibido por la Convención de Ginebra.
Es más, entre los muertos y heridos, se encuentran funcionarios de las Naciones Unidas, porque Israel no ha respetado los edificios de esta organización mundial, en franco desafió al orden internacional, porque cuenta con el apoyo del gobierno terrorista de Estados Unidos.
Los bombardeos de Israel a Líbano y Siria son otro escenario de esta guerra en el Asia Menor, que puede llevar a una ampliación del conflicto. No sólo Irán condena la escalada de la guerra que lleva Israel en el cercano oriente, sino que ya se ha pronunciado Turquía, el país de la OTAN que ha tomado distancia en la guerra Rusia-Ucrania, y ahora condena las incursiones de Israel en Gaza.
En los tres últimos días, el conflicto se amplió a Cisjordania y Jerusalén Este, donde han comenzado a desalojar a palestinos de sus viviendas, con la intensión de construir en esos terrenos programas habitacionales para nuevos judíos que llegan a Israel.
Mientras que en Gaza se ponen las miradas, la guerra entre Rusia y Ucrania se sigue desarrollando. Llama la atención, las declaraciones de algunos gobernantes europeos, como el primer ministro de Suecia, que ha declarado que deben prepararse para una guerra contra Rusia.
Declaraciones similares del canciller de Alemania, para quien, Rusia que era su principal socio y aliado económico fuera de la OTAN porque le proveía el gas y petróleo barato para la industria alemana, es ahora su enemigo al que hay que derrotar.
Estas declaraciones, cuando en el escenario mundial, occidente está perdiendo posiciones frente al sur global, deben tomarse muy en cuenta, porque las amenazas de la OTAN están dirigidas contra Rusia y China, dos potencias nucleares.



