en el mundo. La ciencia médica no se detiene está en permanente investigación en laboratorio a fin hallar la vacuna de la inmunización. Nuestra convivencia se encuentra en medio de una pandemia y a la vez en debates permanentes sobre la eficacia de las vacunas, lo cual ha originado el movimiento antivacunas o los Novac.
El movimiento antivacunas y negacionista no es algo nuevo -según la historia- de hecho, lleva casi 200 años y nació en Inglaterra. Políticos, famosos, periodistas, médicos, docentes e incluso un premio Nobel apoyándose en más que dudosas investigaciones apoyan a teorías desacreditadas, como que la inmunización causa autismo o los adyuvantes de las vacunas provocan efectos nocivos o no nos introducen un chip, afectan el ADN o llegamos a ser estériles, otros se apegan a la Teoría Malthusiana que sostenía que el desbalance entre el crecimiento de la población y el aumento de la producción de alimentos daría lugar a conflictos y hambrunas. Hoy se especula que el virus covid 19 proviene de laboratorio a fin de disminuir la población humana dada la crisis que el mundo atraviesa.
Contrarios a esta teoría Malthusiana manifiestan que esta fracasó debido a los errores metodológicos que contiene en su formulación y a que sus conclusiones no tomaron en cuenta ni la posibilidad de implementar diversos frenos al crecimiento poblacional, como las modernas técnicas de control de la natalidad, ni el progreso de la tecnología agrícola.
La desconfianza hacia los médicos y el gobierno que alimenta el movimiento antivacunas puede parecer un fenómeno moderno, pero las raíces del activismo actual se plantaron hace más de un siglo.
A fines del siglo XIX, decenas de miles de personas salieron a las calles en oposición a las vacunas obligatorias contra la viruela. Hubo arrestos, multas y algunas personas incluso fueron enviadas a la cárcel.
Se blandieron pancartas que exigían “Revocar las leyes de vacunación, la maldición de nuestra nación” y aseguraban que era “Mejor celda de prisión que bebé envenenado”.
La cadena BBC recuerda que La viruela, conocida como el “monstruo moteado” debido a sus distintivas erupciones en forma de ampolla, había matado a millones desde la época medieval.
Llegó a ser la principal causa de muerte en Europa, matando a 400.000 personas cada año. En América devastó a tribus nativas, y culturas enteras colapsaron.
Un tercio de los sobrevivientes quedaba ciego. Casi todos los que no morían tenían cicatrices de por vida.
Entonces, ¿por qué una solución barata y aparentemente efectiva -la vacunación- amenazó con desgarrar a la sociedad?
La pandemia ha sido una de las mayores crisis sanitarias registradas en la historia. Gracias al rápido avance de la ciencia y la tecnología, la luz al final del túnel está más próxima. Actualmente se vienen realizando grandes esfuerzos de vacunación para lograr inmunizar a la población mundial. Según datos de las autoridades sanitarias recopilados por Our World in Data, el 39,7% de la población mundial ha recibido al menos una dosis, mientras que, a día de hoy, casi 2.100 millones de habitantes en el planeta tienen la pauta completa.
La OMS enfatiza que la pandemia ha sido una de las mayores crisis sanitarias registradas en la historia. Gracias al rápido avance de la ciencia y la tecnología, la luz al final del túnel está más próxima.
“El legado de muchos científicos en medicina es un mundo en el que no tenemos que vivir con miedo a terribles enfermedades infecciosas”.



