Las autoridades nacionales, extienden la emergencia sanitaria por 180 días más en lo que resta del presente año; recordar el pasado 6 de marzo donde se cumplió 2 años del primer caso de COVID-19 reportado en el Perú por el ex presidente de la República Martín Vizcarra, donde se implementaron medidas extremas y radicales para evitar el contagio, en una población indefensa aún nuevo virus (SARS COV2) circulando en el mundo, en ausencia de cualquier anticuerpo que pueda darnos protección en aquellos momentos. No existe familia en el mundo que no haya lamentado una perdida familiar dentro de esta pandemia, y muchos hemos esperamos con ansias la vacunación y poner fin a estas medidas preventivas.
En 1796, el médico inglés Edward Jenner descubrió una forma de proteger a las personas de la viruela y esto llevó al desarrollo de la primera vacuna contra la viruela, hoy esta enfermedad “erradicada” de todas las poblaciones, por la suma y el esfuerzo de todos los gobiernos de forma colaborativa, es así que en el año 1972 dejó de ser una amenaza para el mundo. Años de esfuerzos y la tecnología en nuestros tiempos hacen que la vacunación tome un ritmo acelerado nunca antes visto en la historia. A la fecha son más de 10 mil millones de vacunas administradas en la población mundial. En el Perú son 62.4 millones de dosis administradas, con un 74.1% de la población completamente vacunada, son con estas estadísticas que el gobierno decreta aforo al 100% en todos los centros económicos y sociales. Nuestra región de Ayacucho a diferencia de otras regiones se encuentra próximo a ser el penúltimo entre las demás regiones, superando solo a Loreto, Puno y Huancavelica; según el avance de la vacunación la población que presenta la segunda dosis es el 54.5% y con 3ra dosis 14,1%.
No hay mérito que justifique que la población ya se encuentra protegida, entendiendo que la vacunación es la administración del virus atenuado (inactivo) o parte de éste, que no genera la enfermedad, pero como respuesta en el organismo crea anticuerpos que dan protección por un periodo aún no determinado. Las conspiraciones en contra de la inoculación de la vacuna, en una débil educación e información dan lugar a la desaceleración de la vacunación, y frustran el esfuerzo del grupo profesional que estuvo ya dos años al frente en primera línea, profesionales de la salud agotados y las autoridades que de diferentes sectores ajenas a todo esto. La fe quedó truncada y más los deseos políticos-sociales, decisiones que agarran más un próximo voto. La vacuna será quién devuelva lo que tanto extrañamos.



