COVID-19 terminó. Donde fue una declaración poco esperada y al mismo tiempo, muy cuestionada por los especialistas en el mundo. Su declaración toma raíz en la declaración del Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró que el mundo nunca había estado en una mejor posición para poner fin a la pandemia de COVID-19. Siendo esta declaración alusión que todos los gobiernos del mundo pusieron esfuerzos durante esta etapa de la pandemia, con respuesta a ello, la vacunación en todo el mundo de aproximadamente 12 mil millones de dosis administradas, y que en la última semana a partir del 14 de setiembre no se tenían cifras de fallecidos tan bajas como registradas en marzo del 2020.
La declaración de Joe Biden (EEUU), pone en tela de juicio, si todos los países del mundo nos encontramos al mismo nivel de la lucha contra la COVID-19, mientras aún se presentan cifras de contagio, ya se habla de una enfermedad endémica (habitual) y de importancia en salud pública. La administración de la vacuna a menores de 5 años hasta los 6 meses de edad viene adoptándose en todo el mundo. Una declaración de todas maneras cuestionada, así mismo, Estados Unidos para el próximo año incorporará dentro de su política de inmunización las dosis anuales para la protección de la COVID-19. Muchos de los países están aún lejos de eso, y buscando estrategias para ampliar la vacunación a la población más joven que es fuente de contagio continuo y muy reacios a la vacunación. Definitivamente cuando la OMS declara el 11 de marzo del 2020 el inicio de la pandemia, es quién también tiene que dar el anuncio del término de la pandemia.
Estamos a un ritmo, de la cual extrañábamos y no dentro de la incertidumbre que lamentábamos de los más de 6 millones y medio de fallecidos por COVID-19 de los dos últimos años. Se siente para este hemisferio un silencio de Paz, mientras para el otro lado del Mundo, Ucrania y Rusia se dan tregua por el 21 de setiembre, que se conmemora el “Día Internacional de la Paz”, La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado esta fecha como el día dedicado al fortalecimiento de los ideales de paz, a través de la observación de 24 horas de no violencia y alto el fuego. “El racismo sigue envenenando las instituciones, las estructuras sociales y la vida cotidiana en todas las sociedades. Sigue siendo un factor clave de la desigualdad persistente. Desestabiliza las sociedades, socava las democracias, erosiona la legitimidad de los gobiernos, y … es un flagelo que además se encuentra inequívocamente ligado a la desigualdad de género.” – Secretario General, António Guterres.



