¿Qué está pendiente para nuestra región?, principalmente, ser gobernado por un liderazgo que responda a su rol en la historia, esto quiere decir que la estructura social ayacuchana en su conjunto, autoridades, sociedad civil, líderes sociales y ciudadanía se forjen alrededor de principios de cohesión, y que sean capaces de responder positivamente a los problemas atendiéndolos sin demora.
Otra tarea urgente es la recuperación de la institucionalidad regional y el fortalecimiento de esta, que transita por recuperar la credibilidad de las instituciones que representan a la sociedad civil y que brindan servicios a la población, esto significa que cada poblador debe sentirse adecuadamente representado por sus líderes, por sus autoridades y que estas puedan recuperar el sentido la autoridad para el logro de la gobernabilidad regional.
Busquemos que el tejido social se fortalezca con un ejercicio pleno de la ciudadanía, que la población sea consciente que son sujetos de derechos y deberes y que su participación no se traduce solo en el momento de las elecciones de los diferentes niveles de gobierno, sino por el contrario en la participación de la ciudadanía para el fortalecimiento de la democracia.
La disminución de las brechas sociales en la región, desde la disminución de la pobreza monetaria, y la posibilidad de acceso y universalización de servicios adecuados de la población, especialmente en salud y educación, de esta manera cada uno de los ciudadanos sentirá un compromiso real con la región y luchará por su desarrollo continuo.
La construcción de una identidad que mire y se reconozca a nivel distrital, provincial y regional y dentro de una realidad no solo nacional sino también internacional.
Empero, debemos continuar con la integración vial de la región de forma longitudinal y transversal, para que ningún pueblo y localidad este aislada de una aspiración de desarrollo, además que le permita acceder a los servicios mínimos para una vida digna de sus ciudadanos.
Lucha frontal contra la corrupción, con una gestión eficiente y eficaz de la cosa pública y un control del estado del gasto del presupuesto, y que la ciudadana cumpla con el rol de participación y vigilancia que le corresponde por ley.
Impulso y desarrollo de la agricultura en toda la región, privilegiando a los productores y a las localidades con asistencia técnica, acceso a créditos y seguros que le permitan generar una dinámica económica a nivel interno y nexos no solo nacionales, sino también internacionales.
Iniciemos estos esfuerzos y seguramente otros que conviertan nuestra región en un modelo de crecimiento y bienestar y se asuma que ser ayacuchano es una fortaleza sustentada en nuestra historia, identidad y cultura.



