Pero 100 años después, la prensa internacional habla del valor de las mujeres aimaras, que cargando en sus espaldas a sus hijos, protestan por los crímenes que ocurrieron y siguen sufriendo las poblaciones aborígenes de Puno y notros lugares del país.
Las imágenes difundidas por todos los medios, menos por la televisión peruana, muestra como a mujeres que avanzaban con los brazos abiertos, sin nada en las manos y hablando en su idioma, los policías, a menos de cinco metros les lanzaron bombas lacrimógenas, pese a que era evidente que llevaban, como todas las mujeres andinas, a sus hijos en sus espaldas.
Lo único que ha hecho el gobierno, especialmente la presidenta de la república es lamentar y la ministra de la mujer, condenar a las madres que lleven a sus hijos a las manifestaciones. Es que la ministrade la Mujer, de apellido Tolentino, desconoce que las mujeres humildes, que son la gran mayoría de las mujeres del país, no tienen ingresos para contratar una nana o llevarlos a un nido y pagar en dólares para que cuiden a sus hijos.
Es en vísperas del día de la mujer, en que las autoridades del gobierno, la ministra de la mujer y poblaciones vulnerables, posiblemente realicen homenajes a un grupo de mujeres privilegiadas, como si ellas representarían el esfuerzo de estas mujeres andinas, por defender su tierra y exigir la renuncia de Dina Boluarte, de Otárola y la convocatoria del elecciones.
Ya hace tiempo, y lo sabemos los que hemos trabajado con comunidades campesinas, que las mujeres una vez que han aprendido a leer y escribir, se han empoderado en sus propias comunidades y los presupuestos participativos son una prueba de ellos, porque priorizan las obras en favor de las familias.
Este 8 de marzo, los hombres del Perú, debemos rendir y admirar a todas las madres que luchan por el pan de cada día, pero en especial a las madres que salen a las calles en defensa de la vida. El ejemplo de las mujeres aimaras debe quedar en nuestra memoria.



