No estamos en contra de que los deportistas sean políticos. Lo que estamos en contra, es que gente inescrupulosa utilice el deporte para ganar votos, sea a través de un reconocido deportista en su lista, o lo que es peor, que el candidato se compre un club deportivo.
Y, esto es lo que ha ocurrido recientemente. El candidato Rofilio Neyra ha comprado el Sport Huamanga, un club con tradición en Ayacucho y que tiene el respaldo de una numerosa hinchada. Y para que lo ha comprado. Fácil, porque cree que los hinchas del Sport Huamanga van a votar para que él sea congresista.
Ya es tiempo de poner las cosas en su sitio y decirlas por su nombre. Un individuo que aspira dedicarse a la política tiene que tener una ideología clara y defenderla, principios éticos y fidelidad con la organización a la que pertenece.
Y, nada de eso tiene el señor Rofilio Neyra. Si repasamos su hoja de vida política, veremos que ha transitado por diferentes organizaciones políticas, y por su conducta partidaria, se parece más a una más a una dama de compañía que a una persona que aspira la representación en el congreso de una región.
Lo que si tiene es, utilizando las palabras del señor Acuña, “plata como cancha”. Se compró un equipo de fútbol de Lima, le cambió el nombre por Inti Gas y lo trajo a Ayacucho. Resultado, fue elegido congresista.
Con esa experiencia “exitosa” quiere nuevamente ser congresista. Sabe que, al comprar el Club Sport Huamanga, está utilizando su dinero para adquirir un equipo reconocido y de esa manera influir en el electorado.
Esto en nada se diferencia a sus prácticas anteriores de regalar cajas de fósforo con diez soles o taper con alimentos. Como en una de las campañas anteriores, ahora le “regala” al electorado de Ayacucho un club deportivo, en el que va invertir su dinero para hacerlo campeonar, y en agradecimiento, los ayacuchanos lo llevarán al congreso.
Este hecho debería ser evaluado de oficio por el Jurado Electoral Especial de Huamanga, porque constituye una transgresión a las normas electorales que prohíben todo tipo de regalos, donaciones o cosas parecidas durante el proceso electoral por los candidatos, para influir en las decisiones de los electores.



