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Revolución democrática: marxismo – mariateguista | Opinión

Jesús Ospina | Símbolos y gestos
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En interesante artículo, Paulo Vilca (08/05/2026), señala que lo que llamo revolución democrática electoral, en el marco del desarrollo de la Revolución Democrática Burguesa-RDB, planteada por José Carlos Mariátegui-JCM en la fundación del Partido Socialista-PS en 1928, es “el síntoma de una transformación estructural en la representación política del país”, “una ruptura política y sociológica con el pasado.” No le falta razón, y aquí explico por qué tendría un sustento en la propuesta mariateguista.

Decíamos antes, que tras la muerte de JCM en 1930, se cambió el nombre del PS a Partido Comunista Peruano-PCP. Cambiaron siglas, pensamiento y estrategias. Allí murió la propuesta política de JCM de hacer una RDB, y se asumió el marxismo leninismo dogmático de lucha frontal de clase contra clase, concepción infantil y descontextualizada para la realidad peruana. Las masas retomaron la RDB 93 años más tarde.

Fracasada la estrategia ortodoxa del PCP, 30 años después, la Nueva Izquierda-NI, en sus variantes castristas, maoístas, troskistas, etc., asumió al Mariátegui ideológico, hizo tesis mariateguistas, creó en 1984 el Partido Unificado Mariateguista, pero igualmente dejó la RDB, uno de los mejores aportes políticos heterodoxos de JCM tras asimilar el marxismo leninismo y adaptarlo a las condiciones del país.

JCM no era revisionista ni reformista, y planteó la RDB, para romper con la herencia oligárquica, que había cooptado y controlado a la burguesía. Por ello, ésta no podía hacerla, al estar enfeudada “a los intereses capitalistas, coludido con la feudalidad gamonalista y clerical, de las taras y rezagos de la feudalidad colonial”. Pero JCM creía que “cumplida su etapa democrático-burguesa, la revolución deviene, en sus objetivos y su doctrina, revolución proletaria.” Era una táctica socialista con orientación estratégica.

JCM planteó trabajar por 19 “reivindicaciones inmediatas” para desarrollar la RDB. Quería representar políticamente derechos del proletariado, campesinado y sectores medios oprimidos, como la libertad de asociación, reunión y prensa obreras; derecho de huelga y jubilación; seguros sociales; jornada de 8 horas en agro y 7 en minas; sueldo y salario mínimo, aumento en industria, agricultura; abolición de régimen semi-esclavista; tierras de latifundio para comunidades; gratuidad de enseñanza; y similares. Mejoras económicas y sociales para desarrollar un capitalismo competitivo sin explotación.

Esas exigencias lograrían la “emancipación material e intelectual de las masas”, y debían “ser activamente sostenidas por el proletariado y por los elementos conscientes de la clase media.” Además, en medio del autoritarismo de Leguía, JCM dijo que el PS debía tener libertad, “para actuar públicamente, al amparo de la constitución y de las garantías que ésta acuerda a los ciudadanos para crear y difundir sin restricciones su prensa, para realizar sus congresos y debates”. Reclamó que ello era un “derecho” al ser público el PS. Táctica obviada y olvidada. Se impuso el aventurerismo y no la acción concreta en una realidad concreta.

El PS quiso representar políticamente en escenarios democráticos liberales a las clases explotadas y sectores medios vía esas exacciones sociales, para generar la RDB con las masas, pues sus “intereses y aspiraciones (las) representamos en la lucha política”. Así unía política y sociedad, para encontrar “la vía que conduce a la victoria final del socialismo.” Esa táctica marxista-mariateguista, democratizaría la sociedad y promovería ciudadanía plena y participación política.

Como señalamos, en 1968 se realizó compulsiva y verticalmente un tipo de RDB por Velasco. Y la NI en 1978 logró la primera revolución democrática electoral marxista popular, tras participar en la Asamblea Constituyente, su mayor logro. Para las elecciones presidenciales de mayo de 1980, la NI se dividió y fracasó por su arrogancia y dogmatismo, y en setiembre de ese año formó la Izquierda Unida, pero en 1989 expiró y dejó sin teoría la relación entre socialismo y democracia.

En el 2021, bajo un partido regional marxista leninista precario, vacilante, inconsistente, las masas eligieron a Pedro Castillo. Su discurso, en lo hondo, calzaba con la necesidad de una RDB que incluía la electoral, desde 1928. Fue la oportunidad democrática de representarse, ser ciudadanos plenos. Las masas lograron la ruptura con la oligarquía conservadora, autoritaria, racista, con la que soñaron junto a JCM. Y abrieron un nuevo tiempo político y social que no acaba.

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