denominaban incapacidad moral, y la defensa de los seguidores y aliados del ejecutivo, que no tenían sustento esos argumentos.
Lo que pudo haber sido un debate que ilustre a la ciudadanía del significado de la vacancia presidencial y las mejoras que eso trae para bel país, por parte de los congresistas de Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País, en ningún momento se tocó y se limitaron a asuntos domésticos.
Y lo mismo sucedió de parte de los congresistas de Perú Libre que defendieron al presidente Castillo, pero no destacaron el significado del equilibrio de poderes y de la necesidad de ver el horizonte del país y las oportunidades que se pierden en esta labor obstruccionista y de demolición al ejecutivo por parte del congreso.
Lo sustancial, para los representantes del pueblo que ocupan curules en el parlamento, no fue importante y se enfrascaron en un debate sin sentido, por momentos lleno de adjetivos y de frases que intentaban sazonar el debate, y lo único que lograron fue desnudar sus limitaciones para articular incluso un discurso.
Gran parte de este desmadre tiene su origen en el propio reglamento del congreso, reglamento diseñado por el fujimorismo y que hasta el momento se mantiene. Los congresos o parlamentos se caracterizan por que el debate de las ideas y las propuestas obliga a tiempos amplios y no los 2 minutos de un reglamento preparado para que sólo digan “chicheño”, como fueron los congresos en la época del fujimorismo.
No podemos pedirles a quienes no tienen formación política ni saben que significa ser representantes del pueblo, que se comporten a la altura de las demandas del pueblo. Con justa razón el 80% de los peruanos no sólo están por la vacancia, sino que quieren que se vayan todos, encabezados por la presidente del congreso.
Y, mientras los peruanos estábamos atentos a las intervenciones en el congreso, como si estuvieran a la espera de una distracción de la ciudadanía, el Tribunal Constitucional, firmaba la sentencia que dispone la inmediata libertad de Alberto Fujimori Fujimori.
Es impredecible la reacción de la ciudadana. Cuando se supo del indulto dado por PPK, los familiares recurrieron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que dispuso evaluar si se cumplieron la normatividad peruana para estos casos y las recomendaciones de la justicia internacional para los casos a homicidio calificado, que en el caso de Alberto Fujimori se califico de crímenes de lesa humanidad.
¿Cómo reaccionarán ahora? ¿Qué dirá la CIDH? Esperemos.



