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¿Todos somos Defensa Civil? | EDITORIAL

Las lluvias que de manera persistente caen casi todas las noches en la región, han puesto en alarma a las zonas altas de la ciudad de Huamanga, pero ya han causado muertes en otras localidades y han dañado seriamente la infraestructura vial, y están causando perjuicios a las empresas de carga pesada y de pasajeros.

Todos somos afectados, no hay duda, pero ¿todos nos consideramos parte de la solución? En otras palabras, ¿todos nos sentimos parte de Defensa Civil?.

El lema de esta institución, constituida hace 53 años, luego del terremoto de 1970, que causó la muerte de más de 70 mil personas, desapareció una ciudad entera: Yungay, destruyo miles de viviendas en los departamentos de Ancash, La Libertad y Lima, poco a poco se ha ido diluyendo, al extremo que muchos no saben que existe Defensa Civil.

El Perú es un país que es propenso a distintos desastres, algunos causados por intervención del hombre y otros por fenómenos naturales. En todo caso, las tragedias siempre están relacionadas, de una u otra manera, por el comportamiento social.

Hay zonas sísmicas y otras con visibles fallas geológicas. La mayoría de los sismos en el Perú se dan por el choque de la placa de Nasca con la continental. Pero no sólo sucede esto en nuestra agreste geografía. Tenemos muchas fallas geológicas, propias de la cordillera de los andes, y en Ayacucho hay una que se sitúa bajo la provincia de Huamanga.

A fines de los años setenta y comienzos de los ochenta, vivimos una secuencia de sismos que causaron daños materiales, principalmente en el pueblo de Paccha, en el distrito de Vinchos, algo que parece hemos olvidado.

Pasando Huascahura, en Rancha existe una falla geológica y amenazas de deslizamientos de cerros, tanto en Rancha como en Socos. Algo parecido está sucediendo en Vinchos a la altura de Arizona.

El cerro de la Picota, ha sido responsable de varias inundaciones de la ciudad de Ayacucho desde su fundación. En la década de los setenta y ochenta, era parte de la “tradición” que luego de una lluvia torrencial, se formen grandes morros de arena, ,piedra, arcilla e, las esquinas de los jirones San Martín con 28 de Julio, Lima con Garcilaso de la Vega e incluso llegue la arena y el barro hasta la Plaza Mayor.

¿Hemos olvidado todo eso? No sólo es un problema de la autoridad, sino de todos los ciudadanos. Hay que volver a pensar que todos somos Defensa Civil, y en situaciones como las que estamos viviendo, con esta temporada de lluvias, debemos estar alertas.

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