La renovación del presidente de la Corte Suprema y de las Cortes Superiores, a cargo de los jueces supremos y superiores, respectivamente, es una garantía para la ciudadanía de que se cumplen las normativas que garantizan la independencia del Poder Judicial.
No siempre ha sido así. El Poder Judicial no ha gozado de su independencia durante las autocracias, y el caso más reciente fue el gobierno de Alberto Fujimori, que luego del golpe del 5 de abril de 1992 creó una Comisión Ejecutiva que descabezó al Poder Judicial.
La independencia del Poder Judicial no es del agrado de los dictadores y dictadorzuelos, que tratan de intervenir en el Poder Judicial para que no se investigue y sancione a gobernantes corruptos. Y en esa línea, está en la actualidad el Congreso de la República.
Los proyectos de ley presentados por congresistas, que justamente están siendo investigados, son en estos momentos una demostración del intento de los grupos de poder de someter al Poder Judicial a sus intereses.
Por eso, JORNADA, diario judicial, saluda al nuevo presidente de la Corte Superior de Justicia de Ayacucho, doctor Orlando Becerra Suárez, quien presidió la ceremonia de apertura del Año Judicial 2025, donde destacó el compromiso con la justicia que “simboliza el pilar fundamental” de la sociedad.
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Durante su discurso, resaltó el compromiso con la justicia que simboliza el pilar fundamental para fortalecer la sociedad, consolidar la confianza de la ciudadanía en el sistema judicial y construir un nuevo paradigma de excelencia y servicio.
Destacó que la función judicial no solo se limita a “resolver casos”, sino que se debe subrayar que “sus decisiones promuevan la cohesión social, la confianza en las instituciones y el respeto por el Estado de derecho”.
Dentro de esa lógica, precisó que es fundamental la protección plena de los derechos, como una forma de corregir “las injusticias (y) se establece una base sólida para el desarrollo sostenible y la paz social. Por tanto, urge un sistema judicial robusto y eficiente, capaz de responder a las necesidades de la ciudadanía y de contribuir al progreso social”.
Ya en el campo de su gestión, indicó que se sustentará en tres ejes estratégicos, que son una justicia eficiente y de calidad; justicia digital; e infraestructura física y tecnológica. Consideró que el aspecto de la calidad ha sido relegado por la celeridad —es decir, se da más importancia a lo cuantitativo— y que esto deberá corregirse.



