Las mujeres indígenas no son una minoría marginada en América Latina. Es una mayoría que se encuentra en una situación de desventaja en las sociedades nacionales, víctimas de discriminación en lo político, económico, social, cultural, de género y étnico.
El pasado 5 de setiembre, se ha celebrado el Día Internacional de la Mujer Indígena, para reconocer el aporte de las mujeres de los pueblos originarios en la preservación de las lenguas maternas, elemento fundamental en la preservación de la identidad de las primeras naciones o pueblo originarios, como también se conoce a los pueblos indígenas.
Que la discriminación contra la mujer en general, se ha ido superando, en la medida que ha tenido acceso a la educación y las posibilidades de ocupar puestos, sirve para las mujeres que constituyen parte del mundo urbano, mestizo. No llega a las mujeres indígenas, y son excepciones las que han logrado ocupar por méritos propios, lugares en la política, principalmente.
Las mujeres indígenas, han jugado un papel importante, en su condición de madres, en la búsqueda de justicia, frente a la desaparición forzada de sus esposos, hijos o padres durante el conflicto armado interno. Un símbolo de esta resistencia de la mujer indígena se personaliza en Mamá Angélica, la fundadora de ANFASEP, que llevó adelante, al igual que las mujeres de la Plaza de Mayo una constante lucha por la verdad frente a la desaparición forzosa.
Pero, la gran diferencia, es que ellas no fueron escuchadas ni por el Papa Juan Pablo II y la razón es simple: eran indígenas, quechuas hablantes, pobres y por exigir la entrega de sus hijos, secuestrados y detenidos por los agentes del estado, eran calificadas igualmente de terroristas.
Los testimonios de las mujeres dadas a la CVR, son una fotografía de un país racista, que desprecia a la población indígena.
El Informe de la CVR dice: “las que sufrieron algún tipo de violencia sexual formaban parte de sectores especialmente vulnerables por su marginalidad. La gran mayoría eran analfabetas o sólo habían llegado a cursar la primaria. (…) eran mayormente mujeres quechuablantes (75% de los casos), de origen rural (83%). (.,) Ayacucho fue el departamento con el mayor número de casos de violencia sexual”.
Hoy las mujeres indígenas juegan un rol fundamental, especialmente las mujeres quechuas andinas en defensa del agua y las amazónicas, en defensa del bosque tropical, porque defiende el medio ambiente, defienden la vida.



