InicioCOLUMNISTASCRÓNICAVentura Ccalamaqui vivanderas y rabonas

Ventura Ccalamaqui vivanderas y rabonas

Siempre persistiremos en llamar Huamanga a la Región que ahora se llama Ayacucho, porque en el tiempo que acaecieron o realizaron sus actos históricos, nuestros paisanos: ¡Tooodos fuimos Huamanguinos! Hasta febrero de 1825, año en que perdimos nuestro GENTILICIO Y PATRONÍMICO, gracias a la “gentileza” de Simón Bolívar.

No se olviden, estimados lectores, que varios historiadores latinoamericanos ya esclarecieron y siguen esclareciendo la verdadera personalidad de este dictador, endiosado en su país de origen.

También, como un dato o información colateral vamos a esclarecer cuál es la diferencia que hay entre vivandera (o) y rabona.

VIVANDERA, (Americanismo), es una revendedora de comestibles y líquidos que, con el conocimiento y beneplácito del jefe de una tropa, división o ejército, seguía en tiempo de guerra en retaguardia para vender a los soldados provisiones de boca,

Vivanderas y vivanderos, también son personas que venden comestibles en los mercados de abastos de las ciudades.

R A B O N A, solamente sexo femenino, también es un americanismo. Fue la mujer que acompañaba en retaguardia al soldado peruano para atenderla durante las Campañas Emancipadoras y la Guerra con Chile.

Atendían a sus maridos, hijos, familiares o sus “compañeros”. Fueron mujeres múltiples que cosían y remendaban los uniformes de los soldados; fueron enfermeras, cocineras, cargadoras, religiosas y apoyo logístico del ejército. Por último, morían junto a su pareja en el campo de batalla.

El rol que desempeñaron principalmente en la también llamada Guerra del Salitre, fue sublime. Cada sacrificio y heroicidad de estas mujeres, nunca fue reconocida debidamente por el gobierno del Perú ni por los historiadores. Deuda que algún día se les pagará y reconocerá cuando nuestros gobernantes sean legítimos nacionalistas.

Las diferencias entre ambas ocupaciones del siglo XIX son bien marcadas. La primera fue “mercantil”, fue para ganar dinero y mantener su hogar, como el caso de las señoras que ejercen esta ocupación actualmente.

En cambio, la Rabona del siglo pasado no recibía ningún estipendio por su sacrificio y dedicación. Su motivación fue su amor y fidelidad al ser amado, sea cual fuera el vínculo entre ambos, madre, hijo, marido o amante, no importa, una adhesión sin límites, hasta morir juntos; incomparable. Y no tenemos ningún nombre en nuestra Historia

El personaje de esta “Crónica”, según cuentan historiadores de la época, fue “vivandera del mercado de abastos de la ciudad; cercano al cuartel Santa Catalina del ejército español”.

Hemos resaltado en negritas y entre comillas esta narración histórica del personaje de esta “Crónica”, para esclarecer más adelante la inexactitud del “dato histórico”.

Buenaventura Fernández de la Cueva y Munive, dicen -los mismos historiadores- que era el nombre verdadero de la heroína huamanguina que ingresó a las páginas de la Historia Nacional como VENTURA CCALAMAQUI.

Su acción heroica se dio el 31 de agosto de 1814 a la cabeza de las vianderas o vivanderas huamanguinas, enfrentándose al ejército español al mando del capitán Vicente de la Moya, para que se plegaran a las huestes patriotas que avanzaban desde Andahuaylas al mando de Hurtado de Mendoza “El Santafecino” y sus lugartenientes el cura Gabriel Béjar y Mariano Angulo.

La información histórica sobre la acción de Ccalamaqui, (brazos o manos desnudas) es tan escueta que no da para mayores especulaciones. Por lo que nos permitimos ampliar sobre los levantamientos populares de esos años contra el colonialismo español en América del Sur.

Las citadas “huestes patriotas” que avanzaban hacia Huamanga, no venían de Andahuaylas, procedían del Cusco. Era parte de las fuerzas del brigadier Mateo Pumacahua que había alzado armas contra el gobierno de la colonia.

Recordemos que, en la revolución de 1780, encabezado por José Gabriel Condorcanqui y Noguera, conocido en la historia como Túpac Amaru II, que consideran como “La más grande de Hispanoamérica Colonial”, fue derrotada gracias a la ayuda de otro mestizo como José Gabriel, caciques ambos y descendientes de Panacas Imperiales.

Ese “patriota” era el antiguo Brigadier del ejército español, cuya presencia fue determinante en la derrota de Túpac Amaru II. Su nombre completo, Mateo García Pumacahua y Chihuantito

La Revolución de 1814, encabezado por los hermanos Angulo y Mateo Pumacahua, fue derrotado en la batalla de Umachiri. Los otros cabecillas murieron ahí, junto al poeta Mariano Melgar. Pumacahua finó al año siguiente en Sicuani, degollado.

Por los años 80 del siglo pasado, el periodista cusqueño y amigo, Aníbal Acurio, quiso reivindicar, a su manera, la traición de Pumacahua a Túpac Amaru. Se fue a Sicuani, en cuya Plaza habían levantado su monumento. Con el apoyo de amigos, maromas y la fuerza de su vehículo, lo tumbó el dichoso símbolo de bronce, Estuvo preso un tiempo por su atrevimiento, pero cumplió la promesa que había hecho al pueblo cusqueño.

La acción o gesto de nuestra heroína Ventura Ccalamaqui, forma parte de ese proceso histórico. El “levantamiento” de 1814.

Señalaremos algunas incongruencias de nuestra Historia:

1ro. ¿Por qué a los historiadores peruanos, cuando se ocupan de los héroes que nacieron en la sierra los encasillan como indígenas? Luis E. Valcárcel y José Tamayo Herrera, historiadores cusqueños señalan que José Gabriel Condorcanqui y Mateo Pumacahua, fueron MESTIZOS, Micaela Bastidas, esposa de José Gabriel no era india, sino MULATA.

2do.- Basilio Auqui Huaytalla y Buenaventura Fernández de la Cueva y Munive, más conocida en la Historia como Ventura Ccalamaqui, tampoco fueron indios. ¿con semejantes apellidos?. Incluido el último, apellidos de la nobleza huamanguina.

3ro.- Que la heroína Ccalamaqui era “vivandera del mercado de abastos cercano al cuartel Santa Catalina” Los “historiadores” tampoco aciertan con su ocupación, unos dicen que fue carnicera y otros, panadera.

Pero la cereza en la torta de esta historia, es lo que señalan estos “catecúmenos”, que el año de 1814, Huamanga ya contaba con el mercado de abastos, que existe hasta nuestros días; y se llama “Carlos F. Vivanco”. “DE AHÍ SALIERON LAS VIVANDERAS A PROTESTAR”

El mercado o tianguez de nuestra ciudad y de muchas ciudades antiguas del Perú, fueron su Plaza de Armas, donde trabajaban todas las vianderas.

La construcción del actual mercado de Huamanga, ya pertenece al siglo XX e inaugurado en 1906. Ventura Ccalamaqui y su “hueste” de vivanderas nunca estuvieron cerca al cuartel del ejército español.

La historia de este mercado y de otras antiguallas, lo narraremos en otra oportunidad. Ahora, esperemos nuestros carnavales con entusiasmo y alegría. Los que quieran llorar a sus muertos que esperen el 2 de noviembre, “Día de los Muertos” y “tullu pallay” ¡He dicho!.

Diario Jornada
Diario Jornadahttps://jornada.com.pe
Somos el diario judicial de la región de Ayacucho, brindamos información plural, verídica y de calidad sobre los acontecimientos más importantes de la región. Con un equipo de periodistas capacitados y comprometidos con la ética profesional, ofrecemos noticias, opinión y análisis en formato impreso y digital.
ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS POPULAR