Las últimas semanas el crecimiento de contagios a nivel nacional y en un porcentaje de regiones mayor al 60 % ha sido significativo. Las estadísticas nos muestran que para la semana 23 del presente año se incrementó en más de 11 mil casos nuevos focalizados en la ciudad de Lima, y lo mismo paso entre las semanas 19 y 21 en las regiones de Ancash, Arequipa, Callao, Junín, La Libertad, Ica, Lambayeque, Lima regiones, Moquegua, Pasco, Piura y Tacna.
Si bien es cierto que las consecuencias no son fatales gracias a las campañas de vacunación donde los ciudadanos han participado en un gran porcentaje, no es una acción suficiente que nos de la licencia para vulnerar los cuidados que debemos seguir teniendo a las nuevas variantes o sublinajes de la variante ómicron del SARS-Cov-2 presentes en el Perú.
Como ciudadanos debemos de estar conscientes de nuestra responsabilidad con nuestra sociedad, no podemos seguir viviendo al margen o la límite de nuestros compromisos individuales porque creemos erróneamente que no afectan a los demás.
Desde la decisión más simple de cuidar el ornato de la ciudad, hasta temas de salud como es el caso de la pandemia que ya vivimos más de dos años, tenemos una tarea que nos obliga a compartir un espacio de respeto a nuestros derechos, pero sobre todo a nuestros deberes.
Nuestra tierra está pasando por un proceso de encontrar su propia identidad, es una tarea difícil en una región con un gran porcentaje de jóvenes sin referentes inmediatos que construyan en ellos una identidad colectiva. La influencia de los medios y las redes sociales juegan un rol primordial en la formación de estos jóvenes que serán los próximos que dirijan la ciudad y si nos los formamos con valores, forjando en ellos amor a la región y un alto sentido de responsabilidad seguiremos lamentando un futuro.
La sociedad civil y las organizaciones sociales tienen un encargo al respecto, impulsar la participación sensata, con propuesta y con una mirada de futuro para la región, es un imperativo para este momento. El tiempo que pasa sin articular y fortalecer la participación y formación de los más jóvenes jugará en contra de una de las regiones más bellas y con mayor potencial en el país.
No desperdiciemos la posibilidad que está en nuestras manos, el cambio de gobierno local y regional nos debe dar la posibilidad de incidir positivamente en cada ciudadano ayacuchano, en cada familia, en cada barrio, en cada distrito. Las organizaciones sociales y la sociedad civil en general de igual manera, retomar el trabajo impulsado hace muchos años y en una estrecha relación con los gobiernos de turno y comprometido con el futuro de nuestra región.



