Santa. Para nosotros la Semana Santa tiene un significado que ha trascendido en el tiempo, se recuerda los últimos momentos de Cristo en la tierra: su pasión, su muerte y su resurrección; desde que Jesucristo llega a Jerusalén proclamado Salvador, hasta que es procesado, muerto, sepultado y luego resucita como evidencia del regalo de la vida eterna que tenemos por medio de él.
Esta celebración de gran fervor religioso y de mucha participación de la feligresía huamanguina, ha centrado la admiración mundial en nuestra ciudad, esta celebración muestra a naturales y visitantes un conjunto de expresiones ligadas a la fe únicas en el Perú y el mundo, pues desde la víspera de la procesión del viernes Dolores y la del sábado con el Sr.
De la Parra, nos prepara para la apoteósica procesión del domingo de Ramos en la que Jesús triunfante ingresan a Jerusalén, vitoreado por una inmensa cantidad de acompañantes con una palma en la mano que lo aclama durante las aproximadamente 8 cuadras que recorre desde el monasterio de Santa Teresa de Jesús hasta la catedral, al día siguiente el Sr. Del Huerto y el martes, el Sr. De la Sentencia como preludio a la procesión de mayor significado e intensidad como es el miércoles de Encuentro, seguido el viernes por la procesión del Sr. Del Santo Sepulcro y finalmente el amanecer del domingo de Pascua de Resurrección, que para mí es la procesión más importante, multitudinaria y de confirmación de la revelación de Dios.
No debemos olvidar que esta pandemia nos ha mostrado la fragilidad de nuestra existencia, además la vulnerabilidad a la que estamos expuestos todos los días, así como, las más altruistas actitudes humanas alrededor de la caridad, la misericordia, la solidaridad y el amor, pero también mostro la ambición desmedida por el dinero y la indiferencia con el dolor ajeno.
Sin embargo, confío que estas muestras de catolicismo nos devuelvan la fortaleza y un mayor compromiso de esperanza en nuestro accionar como seres humanos, haciendo que las respuestas positivas a esta crisis sea la fe, esa fe en Dios que nos reconforta y nos da la fuerza para no cejar en el día a día, una fe que nos permite ver el mañana con esperanza.
Esta fe que heredamos de nuestros padres y que cada uno ha experimentado de múltiples maneras durante su vida, se volverá a expresar en esta semana santa en una tierra maravillosa como es Huamanga. Celebremos nuevamente está semana santa como la mayor expresión del amor de Dios a la humanidad.



