Todos están de acuerdo que se originó de un instrumento de origen europeo llamado vihuela de mano que era una pequeña guitarrilla de mano de cinco órdenes dobles.
Para definir cronológica e históricamente, tenemos que retroceder en el tiempo. Folkloristas y ejecutantes de este instrumento, principalmente bolivianos, sostienen que apareció en tiempos de la Colonia, en una fecha que ningún estudioso señala claramente.
Cronológicamente en tiempos de la Colonia, una Región o País llamado Bolivia no existía. Esa Región se llamaba Real Audiencia de Charcas, o Alto Perú, perteneciente o integrante del Virreinato del Perú.
Bolivia como una integridad nacional libre, recién nace el 6 de agosto de 1825. Por decisión del Libertador-dictador Bolívar; el primer nombre con que le bautizan fue República de Bolívar, que luego derivó en Bolivia, y el gentilicio de bolivianos.
Los folkloristas bolivianos, antiguos “alto peruanos”, dicen que “La cuna del charango es Potosí”. Para reforzar esta teoría manifiestan que, en la fachada de la iglesia de San Ignacio de Carangas, Potosí 1744, tallaron dos sirenas tocando “charangos”. Pero Julio Mendivil, profesor del Instituto de Musicología de la Universidad de Colonia, charanguista peruano, manifiesta que no se puede afirmar concretamente que sean charangos, también podrían ser vihuelas.
Otra fundamentación importante expuesta por los folkloristas bolivianos es la ciudad supuesta cuna del guitarrillo, la Villa Imperial de Potosí. Como es nuestra costumbre, recurriremos a la historia para aceptar como válida esta versión boliviana.
Desde el período de los Inkas, el citado lugar, en las faldas del Cerro Rico de Potosí, estuvo ocupado por un pueblo indígena y la población se llamaba Cantumarca . En 1545, estaba habitado aproximadamente por 2,500 personas, todos pastores. El Año de 1545 el indio chumbivilcano, (Cusco) Diego Hualqa o Huallpa, habitante del mencionado pueblo, descubre la mina de plata más grande del mundo, bautizado como Cerro Rico de Potosí.
El historiador cusqueño José Tamayo Herrera, nos dice que después del descubrimiento de la mina, en 1555 la Villa era una aldea sin importancia de 4,000 habitantes indígenas. Solamente por su explotación intensiva, a partir de 1572 se convierte en un amasijo de aventureros provenientes de todo el mundo y en el año de 1620 tenía una población de 160,000 habitantes, comparable con los habitantes de Londres o París, pero no en belleza arquitectónica. Nuestra posición, frente a esta afirmación ya fue expuesta el año 2007 en el libro “Historia del Wayno Huamanguino” que reiteraremos aquí en todo su contenido.
Mientras en esa fecha, 1555, Potosí era una aldea sin importancia, San Juan de la Frontera de Huamanga, fundada en 1539, ya era una ciudad habitada por cientos de españoles, miles de naturales y una nueva fuerza motriz de desarrollo: El Mestizo Huamanguino que moraban en la mejor ciudad del Perú, (Cieza de León) grandes artesanos, zapateros, carpinteros, plateros, toneleros, silleros, ojalateros, etc. etc.
Solamente a partir de 1572, cuando el Cerro Rico es explotado intensivamente con la nueva técnica de la AMALGAMACIÓN. El elemento primordial fue el mercurio o azogue proveído primigeniamente por la mina española de Almadén, y reemplazada por el azogue de Huancavelicano. Mina propiedad de un español residente en Huamanga. Ese mineral fue transportado desde esa fecha por los ARRIEROS HUAMANGUINOS con destino al Cerro Rico de Potosí.
Coincidente con la fecha, 1572 El Virrey Toledo implementa la política de la “Extirpación de las Idolatrías”. Una de las medidas de esta política fue prohibir a todos los “naturales”, (indígenas) de acceder a tañer la guitarra, considerado como un instrumento sensual que atentaba contra su inocencia. Más bien recomendaban que aprendieran a tocar arpa y violín.
Si estaban prohibidos hasta de agarrar la guitarra. ¿Pudo el indígena potosino fabricarla? ¿Con qué material? Recordemos que los primeros charangos estaban hechos de sauce y a 4,000 metros de altitud no crece este árbol.
En cambio, el nuevo elemento étnico producto del cruce de españoles y naturales, EL MESTIZO, no estaba incluido en esa prohibición. Por esa razón, son ellos los creadores de este nuevo instrumento musical imitando los instrumentos de cuerda europeo. Que en un tiempo le llamaron “la ridiculización de la guitarra”.
Los primeros charangos que llegaron a la Villa Imperial fueron esos charanguitos, producto del ingenio del mestizo huamanguino transportados por otros mestizos, los Arrieros huamanguinos conductores del azogue huancavelicano que acompañaban los días de trajín con el sonido de su charango.
Es innegable, nadie lo discute, al contrario, felicitamos al artesano boliviano y a sus ejecutantes por haber mejorado con el tiempo la calidad del charango original hecho de sauce, que tenía solamente cuatro trastes, el traste era una madera dura llamado lloje o chachas y su tamaño se parecía a un juguete. Ese charango huamanguino llegó a la Villa Imperial de Potosí aproximadamente a comienzos del siglo XVII cuando esta ciudad y el Cerro Rico pertenecían al Virreinato del Perú. El mineral extraído recorría Cusco, Huamanga, Huancavelica, Lima y Callao para ser embarcados rumbo a España.
Perú y Bolivia no pueden sustentar con documentos la antigüedad de la aparición de este instrumento. Nosotros nos valemos EN LA VALIDEZ DE LA TRADICIÓN ORAL FRENTE A LA PRUBA DOCUMENTAL QUE NO EXISTE.



