En la república y de manera especial, luego de la reapertura de la Universidad Nacional de san Cristóbal de Huamanga, la ciudad vivió un renacer al mundo de las ideas. La llegada de jóvenes profesionales como docentes de la reabierta casa de estudios, no sólo trajo conocimientos científicos, sino nuevas formas de entender la vida y el arte.
Bajo estas premisas, en Huamanga se dio un gran impulso al cultivo de las ciencias naturales, enfrentando al oscurantismo medieval que negaba las teorías evolucionistas de Darwin y de las ciencias sociales, con las nuevas teorías sobre la sociedad.
Pero también en el campo de las artes, se vivió desde la Universidad y con las escuelas superiores de Bellas Artes y de Música, de manera que la ciudad se convirtió, durante las décadas de los sesenta y setenta, en un centro cultural importante en el país.
Después vino la época del terror, de los apagones y las persecuciones. Pareciera que entonces el oscurantismo volvió a enseñorearse en la ciudad, aunque esporádicamente se dieron encuentros internacionales en ciencias y artes.
Huamanga y el departamento de Ayacucho están consideradas como una ciudad y una región creadora, por la artesanía. Pero deberíamos serlo también en las ciencias y las artes. Tenemos una universidad tricentenaria que debería asumir esta responsabilidad.
Convertir a la ciudad en un lugar donde se realicen los congresos nacionales e internacionales de diversos tópicos es importante, no sólo en el campo del conocimiento, sino también para la economía de la región.
El turismo científico y académico, ha convertido a ciudades universitarias en destinos importantes para académicos e investigadores científicos. La universidad requiere de una política que se ponga como metas convertirse en un centro académico con los mejores programas de posgrado, para atraer estudiantes y profesores interesados en la investigación.
Impulsar las danzas, el teatro, el cine, porque existen jóvenes que lo practican casi sin ningún apoyo. Se requiere en compromiso de la dirección regional de educación, del ministerio de cultura, de la región y los municipios, para que sean grupos culturales en los centros educativos y academias particulares, quienes se interesen el cultivar estas manifestaciones culturales.



