La historia de las Ciudades Españolas Fundadas en el antiguo territorio del Imperio Inkaiko, siempre estará vinculado con el acontecer de las antiguas ciudades de la Península y sus habitantes que nos invadió y sojuzgó.
Ellos, al fundar estas nuevas ciudades indianas, trataron de reeditar en América, sus pueblos de origen, sus plazas públicas, sus callecitas retorcidas, el nombre de sus barrios y calles y muchas otras añoranzas.
¿Cuál es el interés de la toponimia urbana para investigar el nombre de las calles de las ciudades peruanas para las Ciencias Sociales?
Para que este artículo mantenga una coherencia histórica, de acuerdo al interés y formación ´profesional del autor, retrocedamos a las ciudades españolas antiguas que nos ofrecen datos muy importantes al respecto.
Nos manifiestan que en España hay 4,747 calles que se llaman “iglesia”, 2,479 “constitución”, 2,208 “real”, 1,250 “Ramón y Cajal”, etc.
Igualmente nos dicen que: “Los nombres de las calles nos pueden contar mucho sobre historia y cultura de los municipios. Una parte de ellos tiene carácter conmemorativo, es decir, han sido elegidos para conmemorar personalidades, eventos y valores que se consideran importantes para la colectividad, es decir, los nombres de las calles no son aleatorios, sino que representan señas culturales de una ciudad y su historia. Reflejan las decisiones conmemorativas de cada municipio a lo largo del tiempo. De esta manera puede entenderse como un manifiesto sobre sus valores culturales, sociales y políticos”.
Repasando la historia de las diez primeras ciudades que se fundaron en el Perú antiguo, encontramos una profusión de nombres religiosos de las calles. En Huamanga: Calle de la Compañía, (28 de julio), Paula (Callao), San Agustín, (Asamblea) Santo Domingo, (Jr. 9 de diciembre), etc. También la toponimia de nuestros distritos y barrios, San Juan Bautista, Carmen Alto, Janay Parroquia (Santa Ana), Uray Parroquia (La Magdalena), San Sebastián, Belén, Puka Cruz y muchos otros.
La nota precedente, en cursiva nos refresca al decirnos:” …los nombres de las calles no son aleatorios, sino que representan señas culturales de una ciudad y su historia. Reflejan las decisiones conmemorativas de cada municipio, a lo largo del tiempo…” Hemos reiterado este párrafo para hacer notar en primer término al actual alcalde y regidores, así como a la población huamanguina, ¿se está respetando este principio de perennizar nuestra historia y tradiciones en los nombres de sus principales arterias?
¿Tenemos alguna arteria principal que lleve el nombre de nuestro gran poeta vallejiano Osmán del Barco Morote? Dónde encontramos el nombre del fundador de nuestra Universidad Cristóbal de Castilla y Zamora, de políticos como Alfredo Parra Carreño, Luis Galván, educadores como Nicolás Castilla, Gustavo Castro Pantoja, Moisés Cavero Cazo, músicos y folkloristas como Telésforo Felices, Moisés Vivanco Allende, Alejandro Vivanco Guerra, escritores e historiadores como fray Pedro Mañaricúa, César O. Prado, Juan de Mata Peralta, periodistas como Pedro del Pino Fajardo y muchísimas otras lumbreras huamanguinas, cuyos nombres y hechos son imperecederos, pero que las autoridades huamanguinas no les reconocen. Cuando el nombre de cada uno de ellos debería estar perennizado en las calles de su “Vieja Ciudad”.
El título de esta Crónica, “La Patria en las Paredes o el nombre de las calles…” alude a este olvido sempiterno del ayacuchano en general y principalmente a sus autoridades, responsables de honrar a cada uno de ellos con este modesto homenaje.
Me pregunto; y les pregunto a ustedes estimados lectores, es justo que el nombre de la calle donde vivo y nací se llame jirón Untiveros. ¿Quién fue y que hizo por Huamanga este señor? Les informo, fue un oscuro sacerdote que tuvo una propiedad en el huayco que ahora ya no existe entre los jirones Sol y Untiveros, esta quebrada y la pequeña chacra de su propiedad también ya no existe, pero su memoria está perennizada en el nombre de la calle. Imagínense que hasta una Urbanización construida por el Estado Peruano lleva por nombre “José Ortiz Vergara”. ¿Quién es este señor? ¿un héroe? ¿un intelectual? ¿un benefactor de la ciudad? O ¿él puso la plata para construir la urbanización? Naca la pirinaca, simple compadrería de algunos habitantes de la urbanización para bautizarlo con ese nombre.
Espero que este alcalde o su sucesor, corrija el nombre de muchas calles de Huamanga, perennice con el nombre de quienes lo merecen, es una tarea prioritaria para un funcionario responsable de su cargo.
He dicho.



