SIS, EsSalud, entre otros seguros privados, para diferentes sectores sociales. Con ello en los últimos 20 años el crecimiento exponencial de las Clínicas Privadas se ha ido fortaleciendo al encontrar muchas brechas en salud, tanto en la parte de equipamiento e infraestructura en sector público, con ello la falta de crecimiento vegetativo de los recursos humanos hasta antes de la pandemia por COVID-19.
El crecimiento promedio anual de las Clínicas Privadas, van desde 3 al 4 %. Durante la emergencia sanitaria duplicaron este crecimiento, al encontrar un déficit en todos los servicios que se ofertaban en los establecimientos del sector público. Llegada la pandemia, esta enfermedad desnudó el sistema de salud de la gran deficiencia en equipamiento e infraestructura, y con todo ello el recurso humano que venía trabajando hasta entonces. Es con ello, que nace una vez declarada la emergencia sanitaria por COVID-19, el régimen laboral CAS COVID, para sopesar el duro golpe que se sufría con la pandemia. Siendo aproximadamente 2 años y 2 meses, que este grupo profesional asistencial y administrativo, fortalezca el sistema de salud.
Múltiples profesionales de salud y otros, suman los 65 mil trabajadores que dieron soporte a la salud, y hoy no sólo cubren las atenciones por COVID-19, sino las otras atenciones por las muchas enfermedades prevalentes como país, entrando nuevamente a la vigilancia de enfermedades de importancia en salud pública, como es la viruela de mono que va en aumento, con 9 regiones con casos confirmados, en la cual se tienen que realizar las actividades de intervención, cuarentena e aislamiento, como lo veníamos realizando tan igual que el COVID-19. Para ello se necesita de recursos humanos que realicen la evaluación e intervenciones correspondientes y frenar la cadena de trasmisión (evitar más contagios).
El pasado 31 de Julio acabó la prórroga del contrato de todos los CAS COVID a nivel nacional, donde semanas antes todos los gremios respaldaban la continuidad de todo este recurso humano, y el 30 de ese mismo mes ante tanta presión se aprueba la Ley que autoriza, excepcionalmente y por única vez, en el marco de la emergencia sanitaria, el cambio de contrato CAS-COVID a contrato CAS al personal asistencial en el sector salud. Lo controversial va en la implementación, donde el financiamiento se asume con recursos propios y no viene financiada por el Ministerio de Economía y Finanzas, donde tendrá un impacto del 25% de recursos no presupuestados (S/. 3 637 millones de soles anuales), donde el Congreso al aprobar la Ley no tiene iniciativa de gasto y tampoco tiene competencia sobre la gestión de recursos humanos en el Estado. Se esperará un fallo del Tribunal Constitucional, al ser competencia exclusiva del Poder Ejecutivo. Es aún incierto esta semana referente a esta nueva modalidad, pero nadie debe negar el reconocimiento y aporte que se da al sector salud por una brecha de recursos humanos de casi 30 años de atraso. De lograrse el objetivo medianamente impulsaría la atención en salud a la cual todos esperamos.



